La alerta por la presencia de material químico inestable en los centros educativos de Euskadi continúa extendiéndose. En una semana de intensa actividad para la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDE) de la Ertzaintza, el número de envases de ácido pícrico retirados de laboratorios escolares asciende ya a diez unidades. Las últimas intervenciones, realizadas este mismo miércoles, han llevado a los especialistas a actuar en institutos y colegios de Eibar, Getxo, Bilbao y Vitoria-Gasteiz, confirmando que el hallazgo inicial en Galdakao no era un hecho aislado, sino parte de una problemática más amplia vinculada al material didáctico antiguo.
Seis nuevas intervenciones este miércoles
La jornada de este miércoles ha sido especialmente compleja para los efectivos de la policía vasca, que han tenido que desplazarse a cuatro municipios distintos para asegurar la retirada de seis botes adicionales. Según los datos facilitados por el Departamento de Seguridad, las actuaciones se han repartido por los tres territorios históricos, evidenciando la presencia de este compuesto en diversos puntos de la red educativa.
En Gipuzkoa, los especialistas de la UDE han intervenido en el centro educativo La Salle de Eibar, donde se localizó un bote de 250 gramos. Por su parte, en Bizkaia, el IES Aixerrota de Getxo notificó la presencia de dos envases de 25 gramos cada uno, mientras que en la capital vizcaína, la actuación tuvo lugar en el Zabalburu Ikastetxea, donde se retiró otro bote de 250 gramos. El martes ya se habían intervenido en el IES Miguel de Unamuno de Bilbao dos botes de 25 gramos. Estas intervenciones se suman a las ya realizadas durante el lunes y el martes, completando una cifra de diez botes neutralizados en lo que va de semana en el conjunto de Euskadi.
Balance de una semana de riesgo en las aulas
La cronología de los hechos comenzó el pasado lunes en el IES Elexalde de Galdakao, donde se detectó el primer bote de este componente químico. Sin embargo, la situación ganó intensidad durante el martes con tres nuevos hallazgos. Los especialistas tuvieron que acudir al IES Txorierri de Derio, donde localizaron dos botes en estado cristalizado, y al IES Miguel de Unamuno de Bilbao, donde se halló un tercer envase, en este caso en estado líquido.
El operativo desplegado por la Ertzaintza responde a la peligrosidad intrínseca del ácido pícrico. Este material, que durante décadas fue un elemento habitual y cotidiano en las clases de ciencias para realizar diversas prácticas de laboratorio, se convierte con el paso de los años en una amenaza silenciosa. Al degradarse, el producto tiende a secarse y a formar cristales, un estado físico que lo vuelve extremadamente inestable.
El peligro de la cristalización y la sensibilidad
Los expertos de la UDE advierten de que, una vez que el ácido pícrico alcanza el estado sólido o cristalizado, se transforma en un material de alta sensibilidad. En estas condiciones, cualquier factor externo puede ser el detonante de una tragedia. El compuesto se vuelve vulnerable al impacto, a la fricción e incluso a mínimas fuentes de calor, lo que facilita que pueda explosionar de forma fortuita ante una manipulación incorrecta.
Esta es la razón por la que los agentes de la unidad especializada aplican protocolos de máxima seguridad en cada retirada. El proceso no se limita a recoger el bote; los efectivos deben asegurar el traslado y proceder posteriormente a su destrucción controlada en entornos seguros, lejos de las zonas escolares, para evitar que el riesgo de deflagración afecte a la comunidad educativa.
Llamamiento a la precaución en los laboratorios
Dada la antigüedad de muchos centros educativos en Euskadi, la Ertzaintza sospecha que todavía podrían aparecer más muestras olvidadas en armarios y almacenes de laboratorio. Por ello, el Departamento de Seguridad ha reiterado su petición de colaboración y prudencia a los responsables de los centros escolares.
La instrucción es clara y directa: no manipular bajo ningún concepto los botes sospechosos. La Ertzaintza insiste en que, ante cualquier hallazgo de envases antiguos que puedan contener este ácido, se debe alertar de inmediato a la policía autonómica. Es vital que sean los especialistas de la UDE quienes realicen la inspección y retirada, garantizando así que la limpieza de estos laboratorios antiguos se realice con total seguridad para el alumnado y el profesorado.