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La EHU diseña un dispositivo para detectar burundanga en la bebida en 10 minutos

El grupo Microfluidics Cluster desarrolla una tira portátil y de bajo coste que cambia de color al contacto con la sustancia, permitiendo verificar de forma preliminar y sin laboratorio si una consumición ha sido adulterada
La investigadora de la Euskal Herriko Unibertsitatea Isabel Poves en el laboratorio de Microfluidics Cluster.
La investigadora de la Euskal Herriko Unibertsitatea Isabel Poves en el laboratorio de Microfluidics Cluster. / EHU

Actualizado hace 8 minutos

No perder de vista la copa ni un segundo. El temor a sufrir una sumisión química ha cambiado las noches de fiesta de toda una generación. Hasta ahora, comprobar la verdad tras un susto o algo peor era una carrera contrarreloj que terminaba en un laboratorio especializado y con resultados a posteriori. Un trámite lento que la ciencia vasca acaba de romper. El nuevo dispositivo diseñado en Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) permite detectar la burundanga en la propia bebida y en solo diez minutos, transformando la duda en una respuesta inmediata.

El grupo de investigación Microfluidics Cluster de la EHU, liderado por la profesora Ikerbasque Lourdes Basabe Desmonts, ha desarrollado esta herramienta portátil, discreta y de bajo coste. Según la universidad, se trata de un avance clave que desplaza el foco de los análisis posteriores a la prevención en tiempo real. El sistema, diseñado por la investigadora predoctoral Isabel Poves y divulgado en la revista científica Talanta, utiliza tecnología microfluídica basada en papel. Su funcionamiento es tan accesible como directo. Basta con sumergir la tira durante unos segundos en la consumición para que el soporte cambie de color a simple vista si detecta la droga. “Se sumerge el dispositivo en la muestra durante unos segundos, y en unos 10 minutos se puede observar el resultado a simple vista, sin necesidad de ningún otro tipo de detector”, detalla Poves.

Dispositivo microfluídico horizontal para la detección de la escopolamina.

Dispositivo microfluídico horizontal para la detección de la escopolamina. EHU

La investigadora recalca el cambio de paradigma que supone este método. “Antes, para saber si tenías algo en una bebida, tendrías que llevar la muestra a un laboratorio especializado y analizarlo; esta tecnología permite hacer un análisis preliminar in situ”, afirma Poves. Esta agilidad es determinante para frenar la agresión antes de que ocurra: “Este dispositivo permitirá prevenir este tipo de ataques por sumisión, porque, más que detectarlos a posteriori, es importante intentar prevenirlos. Es importante poder detectar rápidamente si en una bebida hay alguna sustancia adulterante”.

Asimismo, añade que “la tecnología microfluídica abre puertas a un tipo de análisis que antes no se podía realizar”, haciendo especial hincapié en la amenaza silenciosa que supone un tóxico incapaz de alterar el sabor, el olor o el color de las bebidas. Por su parte, Lourdes Basabe explica la arquitectura técnica que sostiene el proyecto. “Tratamos de adaptar las reacciones químicas colorimétricas a la tecnología microfluídica para simplificar este tipo de detecciones, abaratar los costes, automatizar el proceso y principalmente para poder ver a simple vista un cambio de color que señalará la adulteración en una bebida”, afirma Basabe.

Cambio de paradigma

Este prototipo –que el equipo planea ampliar para detectar múltiples sustancias como las benzodiacepinas e integrar lecturas mediante aplicaciones móviles– busca dar respuesta a un temor rodeado de tanta psicosis como desinformación. Y es que la leyenda urbana suele pesar más que la evidencia médica, pero el rastro judicial y forense no miente. Frente a la alarma social que sacude periódicamente a la opinión pública, los datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses son categóricos: los casos confirmados de sumisión química por escopolamina en el Estado son contados y marcadamente excepcionales.

Kit para la detección de burundanga creado por el equipo Microfluidics Cluster de la EHU.

Kit para la detección de burundanga creado por el equipo Microfluidics Cluster de la EHU. EHU

Informes de centros de referencia como el Hospital Clínico San Carlos de Madrid revelan que este alcaloide aparece en menos del 0,3% de las sospechas analizadas en urgencias, donde el verdadero ejecutor de la anulación de la voluntad suele ser una combinación de alcohol con benzodiacepinas. Asimismo, la comunidad médica desmiente tajantemente las fábulas urbanas sobre pérdidas de conocimiento instantáneas al tocar un papel o por simple contacto cutáneo. Y es que el tóxico requiere necesariamente ser ingerido por vía oral o inhalado en dosis concentradas para surtir efecto. Sin embargo, la cautela no resta gravedad a los escasos precedentes que han fijado en la memoria colectiva el peligro real de esta sustancia. No obstante, avances tecnológicos como el impulsado por la EHU abren un nuevo escenario donde la verificación inmediata y accesible in situ busca convertirse en la mejor barrera de protección frente a la sumisión química.

Fase de optimización

Por otro lado, este grupo de la EHU ha desarrollado recientemente otro dispositivo orientado a la detección en bebidas de benzodiacepinas (como el diazepam, usadas en medicina para tratar el trastorno de ansiedad, el insomnio, etc.) con las mismas características que el dispositivo que presentan en este trabajo. Las investigadoras subrayan que todavía queda mucho trabajo de laboratorio por hacer: “Este es un prototipo a nivel de laboratorio, que se puede ir refinando según las necesidades de las personas usuarias. Tenemos que seguir incorporando mejoras a estos dispositivos para optimizar los rangos de detección, los cambios de color, etc.”. En un futuro podría llegar a cuantificarse estos análisis empleando aplicaciones de smartphone existentes que analizan exactamente el color que se observa en el dispositivo.

2026-09-30T17:11:07+02:00
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