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Kyrgios, suspendido tras dar positivo por cocaína

La Agencia Internacional de Integridad aparta de las pistas al tenista australiano por el uso de sustancias prohibidas tras un control en un torneo en Mallorca
El tenista australiano Nick Kyrgios, en una imagen de archivo.
El tenista australiano Nick Kyrgios, en una imagen de archivo.

El tenista australiano Nick Kyrgios ha vuelto a acaparar los focos, y una vez más, por motivos totalmente alejados al terreno de juego. La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) ha suspendido de forma provisional al jugador ras dar positivo en un control antidopaje por consumo de cocaína.

El ex número 13 del mundo y finalista de Wimbledon consuma así el enésimo episodio oscuro de una carrera que parece estar llegando a su fin por la puerta de atrás. Lejos de esquivar la polémica, el australiano ha admitido los hechos y ha pedido disculpas por ello.

Las disculpas del jugador

Los hechos que han desencadenado la suspensión se remontan a principios de este mismo verano. El pasado 22 de junio de 2026, durante la disputa del torneo ATP 250 de Mallorca, Kyrgios proporcionó una muestra en el marco del Programa Antidopaje del Tenis. Resulta más sorprendente aún que, a pesar de haber participado en apenas tres torneos en toda la temporada, el jugador se arriesgara competir bajo los efectos de sustancias prohibidas.

Semanas después, el 17 de julio, un laboratorio acreditado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) confirmó que la muestra contenía benzoilecgonina, el principal metabolito de la cocaína. Al tratarse de un estimulante y una sustancia de abuso tajantemente vetada en competición por la AMA. La suspensión provisional se aplicó con carácter obligatorio y lleva vigente desde el pasado 4 de agosto.

A través de un extenso comunicado en su perfil de Instagram, Kyrgios admitió los hechos sin miramientos: "He dado positivo por cocaína en un control antidopaje en Mallorca. Cometí un gran error y asumo toda la responsabilidad por ello".

En su mensaje, el australiano quiso pedir disculpas a su entorno y a las marcas que le respaldan, haciendo especial hincapié en el mal ejemplo dado: "Lo siento mucho por mis seguidores, mi familia, mis patrocinadores y todas las personas cercanas a mí. Por encima de todo, lo siento por los niños que me siguen. Sé el ejemplo que esto da y estoy profundamente decepcionado conmigo mismo".

Sin embargo, también quiso contextualizar su caída, achacándola al calvario físico y psicológico que arrastra desde hace tiempo. "No hay excusas", aseguró, para renglón seguido explicar que las lesiones "me han pasado una factura enorme, tanto física como mentalmente. Mi cuerpo no ha sido capaz de hacer lo que mi mente esperaba que hiciera, y asimilar que estoy cerca del final de mi carrera ha sido más difícil de lo que jamás imaginé". El tenista concluyó pidiendo privacidad para él y su familia, anunciando su intención de centrarse exclusivamente en su recuperación.

La persona detrás de la raqueta

El propio John McEnroe llegó a decir en su día que Kyrgios necesitaría que "Freud saliera de la tumba" para domar sus demonios. No le faltaba razón. Durante años, el australiano ha librado una batalla silenciosa contra la depresión, las drogas y el alcohol.

En una desgarradora entrevista concedida en 2022, el tenista confesó la magnitud de su crisis personal, especialmente virulenta en 2019. "Fueron muy serios... hasta el punto hasta llegarme a autolesionar el brazo", admitió. El dolor emocional le empujó al límite: "Llegué a cortarme y quemarme en una mierda bastante jodida. Sentí que estaba decepcionando a la gente todo el tiempo. Me sentí inútil y odié mi vida en un momento".

Kyrgios relató cómo se aisló de sus seres queridos y buscó refugio en las sustancias tóxicas. "Estaba abusando mucho del alcohol y las drogas, y eso se salió fuera de control. Tenía pensamientos suicidas y estaba, literalmente, sufriendo para salir de la cama y jugar para millones de personas", confesó. Aunque aseguró haber adoptado hábitos más saludables y apoyarse en su familia para superar aquel bache, reconoció el inmenso desgaste de lidiar con un entorno que solo le veía como 'el tenista loco'.

Esa misma inestabilidad mental traspasó las pistas y llegó a los tribunales. A finales de 2021, protagonizó una fortísima discusión en un hotel de Adelaida con su entonces pareja, Chiara Passari, por una presunta infidelidad de él. El altercado obligó a intervenir a la policía, y posteriormente Passari presentó cargos por maltrato. Finalmente, los abogados del tenista utilizaron precisamente su historial de problemas de salud mental como argumento para intentar desestimar las acusaciones de agresión.

Jaque mate a una carrera inacabada

Con la confirmación de esta suspensión y la imposibilidad legal de acercarse a cualquier torneo oficial, su actividad profesional queda completamente paralizada. Este episodio supone el cierre definitivo para un jugador que, a sus 31 años y lastrado por las lesiones, ya asume públicamente el ocaso de su trayectoria.

A lo largo de la última década, el talento del australiano ha estado sistemáticamente eclipsado por múltiples incidentes que le han costado descalificaciones y graves multas económicas. El primer gran altercado internacional ocurrió en el Masters 1000 de Montreal en 2015. Durante su partido contra Stan Wawrinka, Kyrgios se acercó a la red para decirle a su rival: "Tu novia se ha acostado con Kokkinakis, lo siento colega". Los micrófonos captaron el audio y la ATP tuvo que intervenir.

Cuatro años después, el torneo Masters 1000 de Roma decidió descalificarlo directamente en su partido de tercera ronda ante Casper Ruud. Tras recibir una penalización del juez de silla, el australiano rompió su raqueta contra el suelo, pateó las botellas de agua de su banquillo y terminó lanzando una silla de madera al centro de la pista antes de abandonar el recinto.

La temporada 2022 acumuló varios de sus peores expedientes. En marzo, la organización de Indian Wells le impuso una multa de 25.000 dólares; tras perder su partido, estrelló la raqueta contra el cemento y el rebote estuvo a punto de impactar en la cabeza de un recogepelotas. Ese mismo año, en la primera ronda de Wimbledon, escupió hacia la zona de la grada desde donde le habían insultado. Minutos después, en la rueda de prensa obligatoria, el jugador se dedicó a comer sushi y a verter salsa sobre la comida mientras despachaba a los medios de comunicación.

Y es que a veces la mente tiene un poder demasiado grande hacia el humano. Toda una serie de polémicas ha culminado con este positivo en cocaína, una sanción que deja la pregunta de qué habría sido de Kyrgios con una mentalidad diferente y sin los problemas psicológicos que ha padecido, ya que, sin duda alguna, es una de las raquetas más talentosas de la década.

2026-08-20T09:24:04+02:00
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