El Real Madrid asalta el Spotify Camp Nou y da un golpe a LaLiga tras ganar 1-2 al FC Barcelona. El conjunto de Mourinho, que apostó por un planteamiento valiente desde el inicio, logró dominar por momentos la pelota y sacó partido de los contragolpes cuando tuvo que replegar.
Kylian Mbappé se vistió de héroe una vez más en el feudo azulgrana y situó a su equipo a tres puntos de los catalanes con un doblete, pese a firmar una actuación discreta.
Tras días de especulación sobre un posible pivote formado por Camavinga y Tchouaméni, Mourinho optó por plantear el encuentro con valentía y acompañó a este último con Bernardo Silva en la medular. Los primeros minutos ya mostraban un cambio de tendencia en el conjunto blanco, dispuesto a disputarle de tú a tú la posesión al FC Barcelona.
Como ocurrió en París, Pedri no saltó al campo con la concentración necesaria, y cometió una pérdida en el minuto 5 que pudo costarle un gol a su equipo. El primer tiro a puerta llegaría de la mano de Gordon, quien estuvo prácticamente desaparecido durante todo el primer tiempo.
El conjunto azulgrana dominaba ligeramente la posesión, pero el cuadro madridista se encontraba bien plantado en su campo y salía al espacio con dos balas como Mbappé y Diomandé. En el minuto 30, la nueva sensación de La Masía, Espart, tuvo que ser sustituido por lesión para dar entrada a un Balde casi inédito durante este tramo de temporada.
El Camp Nou y la plantilla culé se impacientaron con las constantes faltas de Cucurella, que no encontraban castigo por parte de Martínez Munuera. Cuando el choque se encaminaba hacia el descanso, un despeje de Gerard Martín rebotó en el delantero francés, Kylian Mbappé, e inauguró el marcador.
Su gran rival, Lamine Yamal, tuvo el empate casi de forma inmediata tras un pase de Fermín que lo dejó mano a mano frente a Lunin, quien sustituía a un Courtois ausente por un proceso gripal. El extremo catalán remató mal y el balón se marchó por el lateral de la red mientras los primeros 45 minutos agonizaban con la ventaja momentánea del cuadro madridista.
Héroe Mbappé
La segunda mitad arrancó con una fuerte entrada de Tchouaméni sobre Cubarsí que fue castigada con amarilla, si bien el centrocampista galo acabó siendo uno de los mejores del partido gracias a sus continuas recuperaciones. En el minuto 60, y a la salida de una jugada ensayada, los catalanes lograron poner las tablas en el marcador tras el tanto de Raphinha.
El gol trajo consigo los mejores minutos del Barça, encerrando a su eterno rival en campo propio. A balón parado llegó también la más clara de los culés en otro córner botado por el extremo brasileño, que encontró las manos de Lunin tras un gran testarazo de Gerard Martín.
Martínez Munuera perdonó la cartulina a Bernardo Silva tras frenar a Pedri, y un despiste entre Huijsen y Lunin a punto estuvo de costar muy caro a los blancos. Sin embargo, el central neerlandés se redimiría poco después de forma milagrosa, salvando bajo palos un remate de Frenkie de Jong cuando el Camp Nou ya cantaba el empate, poco después de que Lamine rozara el poste con un zurdazo raso.
Pero si hubo un gran nombre propio en la resistencia visitante, ese fue Marc Cucurella. El lateral firmó una actuación superlativa, secando por completo a Lamine Yamal, anticipándose al extremo catalán en cada duelo y llegando al corte de forma providencial cuando el Barça más apretaba.
Con los locales volcados y piernas de refresco como las de Adeyemi asfixiando la salida de balón de Dumfries, llegó el golpe de gracia. En el minuto 87, el Real Madrid hilvanó una transición de manual para sentenciar el Clásico.
Bellingham inició la estampida, Arda Güler prolongó con criterio y Camavinga se inventó una genialidad absoluta. Superó a Pau Cubarsí con un autopase espectacular y cedió el pase de la muerte para que Kylian Mbappé marcara a placer a puerta vacía.
El pitido final certificó el fin de la imbatibilidad del Barça y la primera gran crisis de la tercera temporada de Flick. Los púpilos del alemán fallaron en París a pesar de cuajar un buen partido, y vuelven a doblar el brazo frente a un Real Madrid que llegó a adueñarse del balón por momentos.