En los meses de verano, cuando hablamos de salud personal, es común pensar en la deshidratación, los golpes de calor, la insolación y otros problemas. Sin embargo, hay un aspecto al que no se le presta la atención necesaria: el corazón. Así lo señala el cardiólogo José Abellán, que, en un reciente contenido en redes sociales, habla de cómo pueden afectar las altas temperaturas al sistema cardiovascular.
¿Cómo afecta el calor al corazón?
José Abellán se muestra muy contundente desde un principio: “El calor acelera y exprime tu corazón aunque estés quieto, y por ello, en verano y en olas de calor, hay más infartos y eventos cardiovasculares”.
Para entenderlo mejor, el cardiólogo explica que el cuerpo se enfría por cuatro mecanismos físicos. Por radiación, se irradia calor al aire; por conducción, se transmite por contacto a otros objetos; por convección, lo roba una brisa de aire más frío, y por la evaporación del sudor, se pierde también calor y se enfría.
En sus palabras, el problema es que en días de calor los tres primeros mecanismos pierden eficacia y dependen de la evaporación del sudor. Por eso, con las altas temperaturas, el cuerpo reacciona y se abren las arterias de debajo de tu piel para que esta produzca sudor. Por ende, baja la presión arterial y acelera el corazón para mantener esa circulación.
Otros efectos del calor de verano
Asimismo, José Abellán indica que, al perder agua con el sudor, la tensión baja aún más. Es por ese motivo por el que, en olas de calor, tendemos a sentirnos “tan aplatanados, tan cansados, sin ganas de hacer nada, a veces incluso con palpitaciones, porque claro, el corazón es que se acelera un poco”.
Del mismo modo, una persona sana puede compensarlo perfectamente. Pero, en personas mayores y con problemas de corazón, esto puede poner en claro riesgo su salud.
Un médico analiza la salud cardiovascular de un paciente
Soluciones sencillas para poner en marcha
Ante esta situación, José Abellán sugiere hidratarse con regularidad en verano, evitar realizar ejercicio físico intenso durante las horas centrales del día, buscar lugares y ropa fresca y consumir verdura, que aporta vitaminas y minerales que se pierden con el sudor.
Y, en caso de que no haya problemas de corazón o riñón, otro consejo es “beber un poquito más de agua de la sed que tengas. Todo esto te va a ayudar, ya verás”, finaliza el experto.
Una mujer trata de refrescarse en su casa en un día de calor
Un corazón sano en verano
Otros trucos para cuidar la salud cardiovascular son evitar el alcohol y las bebidas azucaradas que favorecen la deshidratación, al igual que priorizar la alimentación basada en frutas y verduras que ayuden a la digestión.
También es muy importante cubrirse del calor y buscar puntos de sombra, ya sea con sombrillas, pérgolas, etc., para que las altas temperaturas no obliguen al cuerpo a trabajar de más y que el sistema cardiovascular tenga que realizar mayor esfuerzo.
Y por último, pero no por ello menos importante, seguir todas las indicaciones de médicos y profesionales sanitarios para poner fin a cualquier contratiempo.