La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha respaldado una propuesta para establecer una edad mínima de 13 años para acceder a redes sociales y otros servicios digitales en toda la Unión Europea. La medida formará parte de un proyecto legislativo que será presentado después del verano. ¿Qué opinan los expertos?
El fundador y presidente de Pantallas Amigas, Jorge Flores, habla de cambio de paradigma en la protección digital ante las nuevas normativas de la Comisión Europea y el Reino Unido, que buscan limitar el acceso de menores a las redes sociales. Según el experto, existe un consenso creciente sobre los efectos perjudiciales a edades tempranas, lo que ha llevado a las instituciones a pasar de la recomendación a la ley para abordar lo que ya se interpreta como un problema de salud pública. Sin embargo, Flores subraya que el foco no debe estar solo en las plataformas, sino en el dispositivo de acceso. En este sentido, sostiene que "el móvil antes de los 12 años el smartphone, pues me parece diría bueno, en determinadas circunstancias de una auténtica temeridad".
Para el fundador de Pantallas Amigas, el problema reside en que los dispositivos actuales otorgan una autonomía difícil de supervisar, superando la dinámica de acompañamiento tradicional en el hogar. En este sentido, respecto a la propuesta europea de "nada de pantallas antes de los 3 años", un periodo crítico para el desarrollo cerebral, Flores advierte que la exposición digital temprana supone un "coste de oportunidad altísimo", comparando el cerebro infantil con una esponja que, frente a la pantalla, se encuentra en un "desierto" que no proporciona la calidad de estímulos necesaria.
Ante esta realidad, aboga por exigir a las empresas parámetros transparentes y medibles. Propone que las plataformas pasen un examen periódico similar a una inspección técnica: "que tú periódicamente pases un examen, como pasa en la ITV, pues te digan cómo vas de algoritmos" y de verificación de edad. Esta medida busca que la carga de la prueba recaiga en las compañías, obligándolas a demostrar que sus servicios son seguros para la infancia.
Dar ejemplo
Finalmente, Flores destaca que ninguna legislación será efectiva sin la implicación directa de las familias, a quienes atribuye una responsabilidad fundamental que a menudo se descuida. Reconoce que la crianza digital es compleja y requiere un tiempo que muchos hogares no pueden dedicar, pero critica que "las familias en general lo hacen fatal" al no poner límites físicos, como evitar que los menores duerman con el dispositivo en la habitación.
Como solución, propone retrasar la entrega del smartphone y mantener una actitud de acompañamiento en lugar de confrontación constante. El experto concluye que la herramienta educativa más potente es la coherencia de los adultos: "solo desde el buen ejemplo se puede prescribir e inspirar", recordando que los niños replican el comportamiento de sus cuidadores frente a las pantallas