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El Ejército de Israel ha detenido este miércoles a otros doce palestinos en diversas localidades de Cisjordania, en un contexto marcado por el aumento del despliegue militar, el repunte de los ataques de colonos y la denuncia de la ONU ante el "agravamiento" de la situación en el territorio ocupado.
Las operaciones nocturnas se concentraron en el sur de la gobernación de Nablús, con diez arrestos en Burin, Madama y Tell, mientras que otras dos personas fueron detenidas en Farun y Saida, cerca de Tulkarem. Además, se registraron nuevos ataques de colonos en Tubas y Belén, donde incendiaron un vehículo. Este repunte sucede al enfrentamiento de la semana pasada en Nablús que dejó cuatro palestinos y dos israelíes muertos, lo que llevó a las autoridades a desplegar más tropas y a ordenar la toma de cuatro campos de refugiados.
Ante estos hechos, la portavoz de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, denunció que "la violencia de los colonos y la creciente anexión de territorio palestino ocupado no para de agravarse". La portavocía recordó que en la última semana han muerto ocho palestinos —entre ellos un niño— y dos militares israelíes, señalando que "los colonos y fuerzas de seguridad israelíes, a menudo actuando conjuntamente, han atacado a comunidades locales, agrediendo a familias, destruyendo y confiscando propiedades e incendiando mezquitas".
Shamdasani expresó su alarma por los planes israelíes de aumentar los asentamientos y puestos de avanzada, así como por las amenazas de convertir Cisjordania en "otra Gaza". Asimismo, recordó que han pasado dos años desde que la Corte Internacional de Justicia dictaminara que la presencia de Israel en el territorio ocupado era ilegal, por lo que instó a los terceros Estados a "actuar con urgencia" para detener los asesinatos y poner fin a la ocupación.