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El presidente de EE.UU., Donald Trump, advirtió este miércoles a Irán de que sufrirá “un golpe muy duro” si vuelve a retirarse de las negociaciones y mantiene bloqueado el estratégico estrecho de Ormuz. Mientras Washington confía en cerrar un acuerdo inminente para retomar el tránsito comercial en este paso clave que conecta los golfos Pérsico y de Omán, Teherán descarta contactos directos con EE.UU., acota las conversaciones a la mediación de Omán y asegura que el desbloqueo de la vía no será inmediato.
“Si vuelven a echarse atrás, van a sufrir un golpe muy duro. Lo saben; lo entienden. No tengo otra opción. No pueden tener un arma nuclear. Es muy sencillo”, declaró el mandatario estadounidense durante una entrevista concedida a la cadena Fox News desde su campo de golf en Los Ángeles. Trump subrayó que la vía marítima abrirá “muy pronto” o, de lo contrario, la República Islámica recibirá un ataque y “entonces el estrecho se va a abrir”.
Asimismo, el magnate republicano se jactó de haber frenado una ofensiva militar sin precedentes a raíz de una solicitud de Teherán: “Nos encaminábamos hacia un ataque tremendo, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial, y me llamaron y me dijeron, muy educadamente: ‘Por favor, ¿podemos hablar? ¿Podemos hablar?’. No querían. Y yo les dije: ‘Sí, podemos hablar. Vamos a resolverlo, de una vez por todas’”.
De esta forma, EE.UU. ha calificado los contactos en marcha como la “última oportunidad” para un acuerdo de desnuclearización, acusando a Teherán de actuar de forma “hipócrita” por negar la existencia de los diálogos. Responsables de la Administración estadounidense, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostuvieron que Washington está implicado en las conversaciones e indicaron que se podría alcanzar un pacto esta semana para restablecer el tránsito comercial.
Por el contrario, Irán niega categóricamente la participación de EE.UU. y limita las negociaciones a Omán, con quien ha acordado una nueva ruta de navegación. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, confirmó que las conversaciones con el país vecino lograron proponer “una ruta acordada por ambas partes” y que establece una vía segura que respeta la soberanía y la seguridad de ambas naciones. Sin embargo, Bagaei aclaró que el entendimiento con Omán es una “condición necesaria, pero no suficiente” y “no tiene ninguna relación con la reapertura inmediata del estrecho”, supeditando el desbloqueo a un cambio en el comportamiento de Washington “y de que corrija sus violaciones”.
En paralelo, la tensión se extiende por la región. Los ministros de Exteriores de Irak y Arabia Saudí, Fuad Husein y Faisal bin Farhan, se reunieron en Amán y subrayaron “la necesidad de garantizar que el territorio iraquí no sea usado como base para agredir a países vecinos”. El encuentro sigue a los recientes ataques lanzados por milicias iraquíes proiraníes contra instalaciones petroleras saudíes y las posteriores incursiones de respuesta efectuadas por Arabia Saudí y EE.UU. contra las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), que dejaron 20 muertos. Bagdad, que intenta desarmar a estos grupos armados antes de finales de septiembre, calificó la respuesta aérea como una “violación de su soberanía”, aunque busca rebajar la escalada por vías diplomáticas.