La llegada del alga invasora de origen asiático Rugulopterix okamurae a las costas del País Vasco ha encendido las alarmas entre la comunidad científica. Identificada por primera vez en la zona del Nervión en el año 2023 por un grupo de investigación de la Euskal Herriko Unibertsitatea, esta especie procedente del Pacífico se ha propagado con celeridad por todo el litoral.
Entrevistado en Las mañanas de Onda Vasca, Iñigo Muxika, investigador senior en el área de gestión ambiental de mares y costas del centro tecnológico Azti, ha explicado que este organismo se asienta sobre fondos rocosos y sobre otras algas autóctonas. Su riesgo radica en que, a diferencia de otros organismos exóticos que no alteran su entorno, esta especie desplaza a la flora autóctona y homogeniza los fondos marinos, lo que reduce drásticamente la biodiversidad local al privar de alimento y cobijo a numerosas especies marinas que dependen de la vegetación original.
El control de esta plaga representa un reto complejo, dado que en la actualidad "no se conoce ningún método eficaz" para su eliminación, lo que invalida opciones como el arranque manual a gran escala o el uso de sistemas mecánicos de succión, que acabarían destruyendo el resto del ecosistema marino y facilitarían que el alga vuelva a colonizar el espacio vacío. Aunque este organismo no resulta tóxico ni peligroso para el baño de los ciudadanos, su proliferación puede acarrear repercusiones socioeconómicas negativas, como ya ocurre en el Mediterráneo, donde perjudica a la pesca y obliga a retirar grandes acumulaciones de algas desprendidas de las playas para evitar malos olores. Con el fin de mitigar estos problemas, centros como Azti colaboran activamente con Euskal Herriko Unibertsitatea para elaborar una cartografía detallada que permita prever la evolución de la plaga.