El desarrollo de un nuevo medicamento es un proceso incierto que puede demorarse hasta 20 años y exigir un desembolso de millones de euros, enfrentándose al crítico obstáculo conocido como el "valle de la muerte", donde la mayoría de las investigaciones fracasa antes de llegar al mercado.
Frente a la problemática de tomar decisiones financieras basadas en criterios subjetivos o carentes de rigor médico, los profesionales Anabel Pérez-Gómez e Ignacio Sancho-Martínez fundaron en Bizkaia la empresa INBISTRA. Con ella, ofrecen asesoramiento a los distintos agentes del ámbito de la investigación científica para facilitar el camino que debe recorrer un descubrimiento en el laboratorio hasta convertirse en fármaco.
Para facilitar ese trabajo, han creado ARiDA, una plataforma de inteligencia artificial orientada a estandarizar el análisis de proyectos farmacéuticos mediante la integración de datos científicos y de negocio.
La startup, ubicada en BIC Bizkaia, ha contado con el apoyo y asesoramiento del Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Bizkaia a través de BEAZ.