Economía

Iberdrola contará con proveedores vascos para la inversión en Reino Unido

Ignacio Sánchez Gálan, junto a Francisco Martínez Corcoles y José Luis Sainz Armada. Foto: Iberdrola
Ignacio Sánchez Gálan, junto a Francisco Martínez Corcoles y José Luis Sainz Armada. Foto: Iberdrola

Las aguas revueltas de las últimas semanas no cambian la corriente. Iberdrola contará con sus habituales proveedores vascos en el nuevo proyecto de inversión de la eléctrica vasca en Reino Unido, la ampliación de un parque eólico marino que supondrá un gasto superior a los 7.100 millones de euros. Las cifras dan medida de la relevancia de la actuación. Más todavía si se suman los 11.820 millones que ya estaban aprobados hasta 2025 en el mercado británico. Es difícil saber en estos momentos cuál será la participación de las empresas de Euskadi en ese jugoso pastel, pero hay referencias históricas que generan grandes expectativas.

La cadena vasca de suministro supone habitualmente en torno a un 85% de la subcontratación de los proyectos de Iberdrola y el bocado en esta ocasión no será pequeño.

El contexto en el que se ha anunciado la inversión en Gran Bretaña a través de Scottish Power, la filial de la compañía vizcaina en ese país y que es su principal canal de internacionalización, está muy condicionado por ruidos externos. El constante encarecimiento de los precios de la luz y el pulso entre Iberdrola y el Gobierno español por las decisiones de la administración pública para atajar la escalada han enrarecido las relaciones.

Hasta los números alimentan esa sensación. La eléctrica vasca anunció hace unas semanas su intención de revisar proyectos valorados en 7.500 millones de euros y poco después, el martes pasado, amplió en casi la misma cantidad el dinero que va a destinar a sus operaciones en el mercado británico.

Lo cierto es que Iberdrola separa ambas decisiones. Nada tiene que ver el desembolso comprometido con el Gobierno de Boris Johnson y el enfrentamiento con el gabinete de Pedro Sánchez. Fuentes de la compañía vasca explican a este periódico que una operación de las dimensiones de la que se va a acometer en aguas británicas "no se activa de la noche a la mañana". De hecho, tampoco es posible desmantelar proyectos que en mayor o menor medida ya estaban en marcha o cuando menos diseñados y encauzados en el Estado.

Los gestos marcan la actualidad. El ministerio anunció un recorte de los beneficios caídos del cielo, el estímulo por las bajas emisiones de CO₂, y la respuesta de Iberdrola fue cuestionar sus inversiones en el Estado y anunciar la revisión de sus acuerdos de suministro con la industria.

tira y afloja 

Aprueba el Congreso el controvertido Decreto, aunque el Ejecutivo central anuncia que lo matizará; y la compañía vasca reclama la revisión del texto a cambio de mantener los contratos cerrados con las empresas. Todo ello después de que Madrid se haya mostrado dispuesto a rebajar la tensión, mientras la compañía bilbaina "constata" voluntad de La Moncloa de reconducir la situación.

¿Hasta dónde puede llegar el enfrentamiento? Parece evidente que ambas partes están condenadas a entenderse y que más pronto que tarde se visualizará un entendimiento. No solo por el potencial de inversión de Iberdrola, también por su capacidad de tracción de la economía. Galán destacó el pasado mes de junio en una reunión con el lehendakari Iñigo Urkullu su apuesta decidida por seguir contribuyendo con la reactivación de la economía y la industria vasca y el impulso del empleo propio y de las 600 empresas del territorio con las que colabora.

Entonces, Galán compartió con Urkullu el impacto socio económico de la actividad de Iberdrola en Euskadi que, en el período 2020-2025, coincidiendo con su ambicioso plan inversor, superará los 15.000 millones de euros, reforzando así su papel como uno de los principales motores de actividad del País Vasco.

En esta apuesta por seguir liderando la transición energética e impulsar la cadena de valor, cerca de la mitad del impacto de su actividad a 2025 serán compras a proveedores vascos. El año pasado, la contribución socio económica de Iberdrola a Euskadi se elevó a 2.300 millones, con compras por valor de 1.000 millones de euros a proveedores vascos, a través de las que Iberdrola sostiene 17.000 empleos en el territorio. Las inversiones, por su parte, fueron de 160 millones de euros.

compras en 2020

1.000

millones de euros es la cifra de negocio de Iberdrola con sus proveedores vascos el año pasado. El impacto económico, incluidos impuestos e inversiones en infraestructuras en Euskadi superó los 2.300 millones de euros. Los nuevos proyectos previstos para Reino Unido y las posibles actuaciones en el Estado redundarán también en la CAV.

25/10/2021
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