Tras casi dos meses de huelga indefinida, la dirección de Tubos Reunidos ha puesto en marcha un servicio de autobuses destinado a garantizar que aquellos trabajadores que han optado por reincorporarse a sus puestos puedan hacerlo en condiciones de seguridad e integridad personal. Esta medida responde a las solicitudes de una parte de la plantilla que, tras la votación del pasado jueves, expresó su voluntad de poner fin al huelga.
En total han accedido a la factoría tres autobuses desde las 05:30 horas, escoltados por la Ertzaintza aunque no se ha producido ningún incidente con los piquetes reunidos en la entrada de la planta. Los autobuses realizarán el servicio durante todo el día, para llevar a la fábrica a aquellas personas que quieran ir a trabajar en cada uno de los turnos.
Durante la mañana de este martes los tres autocares han trasladado a alrededor de 80 trabajadores del turno de mañana contrarios a la huelga indefinida.
Un retorno marcado por la división
La dirección tomó la decisión de fletar autocares después de recibir diversas consultas y peticiones de empleados que temían por su seguridad al cruzar los piquetes instalados en los accesos a la factoría. El objetivo prioritario de este transporte es facilitar la entrada y salida de las instalaciones de Amurrio, tratando de evitar los momentos de tensión que se han sucedido en las últimas jornadas, donde la presencia de la Ertzaintza ha sido constante.
Este movimiento se produce apenas cinco días después de que la asamblea de trabajadores, impulsada por las firmas del 25% de la plantilla, arrojara un resultado contundente a favor de retomar la actividad. En dicha votación, de carácter secreto, 232 trabajadores de los 234 participantes votaron a favor de concluir la huelga indefinida que se inició el pasado 16 de marzo. Aunque la participación representa a una parte minoritaria del total de los cerca de 900 operarios que componen el centro alavés, los partidarios de volver al trabajo, apoyados por sindicatos como UGT y CCOO, defienden su derecho a ejercer su labor profesional frente a la postura de la mayoría del comité.
Fractura total en la representación social
La puesta en marcha de los autobuses este martes se topa con el rechazo frontal de la mayoría sindical del comité de empresa, integrada por ELA, LAB y ESK. Estas centrales consideran que la asamblea del jueves carece de validez legal y la califican de "irregular", argumentando que solo el comité de huelga tiene la potestad legítima para desconvocar el paro. Según estos sindicatos, la convocatoria fue impulsada por perfiles afines a la dirección y no refleja el sentir mayoritario de las 889 personas que forman la plantilla. ELA, LAB y ESK han convocado para esta semana sendas Asambleas para debatir sobre la huelga.
Por el contrario, los trabajadores que este martes acceden a la fábrica defienden que el convenio colectivo permite este tipo de consultas si cuentan con el respaldo de un cuarto de los empleados. El clima de nerviosismo y división es palpable, con acusaciones cruzadas entre quienes ven la huelga como una herramienta de "autodefensa" ante la "mala gestión" y quienes consideran que la inactividad está dando la puntilla definitiva a una empresa que ya se encuentra en cuidados intensivos.
Un concurso de acreedores con el futuro en el aire
Tubos Reunidos se declaró la semana pasada en concurso voluntario de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil de Gasteiz. Con una deuda acumulada de 263 millones de euros y un calendario de pagos asfixiante para los próximos tres años, la dirección ha advertido de que la situación es "extraordinariamente complicada".
La entrada en concurso ha provocado, de forma inmediata, la suspensión del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que preveía la salida de 240 trabajadores de las plantas de Amurrio y Trapagaran. La empresa ha admitido que no dispone de la financiación necesaria para hacer frente a las indemnizaciones pactadas y que, a día de hoy, el pago de las nóminas solo está garantizado para el presente mes de mayo. A partir de ahora, será la administración concursal quien tome las riendas y decida si el plan de despidos debe ejecutarse, redefinirse o si la empresa se encamina directamente hacia el cese total de su actividad productiva.
La huelga y la fiabilidad como proveedores
La dirección ha insistido en que la paralización de la planta de Amurrio está agravando las "tensiones de tesorería" y deteriorando la fiabilidad de la compañía ante sus clientes y proveedores. Sin capacidad para generar ingresos suficientes para cubrir los gastos corrientes, la empresa fía su supervivencia a que se den las condiciones para atraer nueva inversión, algo que consideran incompatible con la continuidad del conflicto laboral.