Actualizado hace 8 minutos
Abrir por error un enlace fraudulento, o como se conoce actualmente, de phishing es una situación normal que no tiene por qué convertirse en un desastre si actúas con rapidez. Estos enlaces fraudulentos están diseñados para suplantar a bancos, redes sociales o empresas conocidas con el objetivo de robar tus datos o meter un virus en tu dispositivo.
El peligro principal es que el enlace te redirija a una página de inicio de sesión falsa, visualmente idéntica a la real. Si introduces tu usuario y clave, los ciberdelincuentes se harán con tus credenciales para bloquearte el acceso, robar tu dinero, leer tus correos o suplantar tu identidad. Además, en muchas ocasiones el simple hecho de abrir el enlace puede desencadenar la descarga invisible de malware, como programas espía que registran lo que tecleas o virus que secuestran tus archivos para después chantajearte.
Pasos a seguir
No introduzcas información: Si la página te pide cualquier dato, no interactúes. No pulses "atrás" ni "cancelar"; cierra la pestaña de golpe (Ctrl+W en Windows o Command+W en Mac) o fuerza el cierre de la aplicación en tu móvil.
Desconéctate de internet: Activa el Modo Avión o apaga el wifi de inmediato. Esto corta la comunicación con el exterior, evitando que el malware termine de descargarse o que envíe tu información robada a los atacantes.
Ejecuta un análisis completo de malware: Con el equipo sin conexión, utiliza tu antivirus para realizar un escaneo profundo y exhaustivo que busque y elimine cualquier amenaza oculta.
Haz una copia de seguridad: Una vez limpio el dispositivo de posibles virus, guarda tus archivos más importantes y documentos personales en un disco duro externo o memoria USB por si descubres daños en el sistema más adelante.
Cambia tus contraseñas: Utiliza un dispositivo diferente que sepas que está limpio y seguro. Empieza por tu correo principal y la banca online, creando claves largas y únicas, y activando la verificación en dos pasos.
Comprueba si hay actividad sospechosa: Inicia sesión en tus cuentas y revisa el historial. Busca accesos desde ubicaciones desconocidas, cambios de configuración no autorizados o transacciones anómalas en tu banco.
Denuncia el intento de phishing: Marca el mensaje original como correo no deseado o phishing en tu gestor para bloquear al remitente. No olvides también avisar a tus contactos para evitar que los estafadores usen tu cuenta para engañar a tu entorno.