Después de varios días fuera, abrir la puerta de casa y encontrarse con un ambiente cargado y una temperatura elevada puede ser uno de los recibimientos menos agradables del final del verano. Con las ventanas cerradas, el sol entrando durante horas y ningún movimiento de aire, una vivienda puede acumular bastante calor durante nuestra ausencia.
Sin embargo, hay algunas medidas sencillas que permiten recuperar el confort sin necesidad de poner inmediatamente el aire acondicionado al máximo. La clave está en ventilar correctamente, evitar que siga entrando calor y utilizar la climatización de forma eficiente.
Ventila antes de encender el aire acondicionado
La primera reacción al entrar en una casa que lleva días cerrada suele ser encender el aire acondicionado. Sin embargo, si la temperatura exterior es más baja que la interior, antes puede ser útil renovar el aire acumulado.
Abrir varias ventanas situadas en zonas diferentes de la vivienda favorece la ventilación cruzada y puede ayudar a expulsar más rápidamente el aire caliente. Eso sí, no conviene hacerlo a cualquier hora. Si fuera hace más calor que dentro, mantener las ventanas abiertas puede tener el efecto contrario.
Por eso, las primeras horas de la mañana, el atardecer o la noche suelen ser los momentos más adecuados para ventilar cuando la temperatura exterior ha comenzado a bajar.
Chica abre las ventanas a primera hora de la mañana para ventilar la casa.
Después de ventilar, cierra las ventanas
Una vez renovado el aire, toca evitar que vuelva a entrar calor. Cerrar las ventanas y bajar las persianas en las habitaciones más expuestas al sol puede ayudar a mantener durante más tiempo la temperatura conseguida.
Las estancias orientadas al sur y al oeste suelen recibir una mayor cantidad de radiación solar, especialmente durante las horas centrales y la tarde. Si disponen de toldos o contraventanas, también pueden utilizarse para reforzar esta protección.
No es necesario mantener toda la vivienda abierta o climatizada al mismo tiempo. Si se va a permanecer principalmente en el salón o en el dormitorio, puede resultar más eficiente concentrar allí los esfuerzos.
No pongas el aire acondicionado al máximo
Cuando la casa está muy caliente, puede parecer lógico seleccionar una temperatura muy baja para conseguir que se enfríe cuanto antes. Sin embargo, bajar mucho el termostato no significa necesariamente que la vivienda vaya a enfriarse más rápido.
Es preferible seleccionar una temperatura razonable y dejar que el equipo trabaje de forma progresiva. Mantener puertas y ventanas cerradas mientras funciona también ayuda a evitar que el aire fresco se pierda.
Además, antes de utilizarlo conviene comprobar que los filtros están limpios, especialmente si el aparato ha permanecido apagado durante semanas.
Primer plano de la mano de un hombre mientras enciende el aire acondicionado a través del mando a distancia.
Apaga los aparatos que generan calor
Televisores, ordenadores, consolas, monitores y otros dispositivos eléctricos generan calor mientras están funcionando y algunos continúan haciéndolo incluso cuando permanecen en modo de espera.
Al regresar, desconectar los aparatos que no se necesitan permite reducir fuentes innecesarias de calor y, al mismo tiempo, evitar consumos eléctricos que no aportan ningún beneficio.
También conviene aprovechar para revisar cargadores y pequeños electrodomésticos que hayan permanecido conectados durante las vacaciones.
Programa la climatización si vas a volver a ausentarte
Si después de regresar todavía quedan días de calor y la vivienda vuelve a quedarse vacía durante varias horas, puede ser interesante recurrir a las posibilidades de programación y control remoto que ofrecen algunos sistemas de climatización. Algunas marcas, como Haier, cuentan con equipos conectados que permiten gestionar desde el móvil aspectos como los horarios de funcionamiento o la temperatura a través de una aplicación. De esta manera, es posible adaptar la climatización a las necesidades reales de cada vivienda y evitar que el aparato permanezca funcionando cuando no es necesario.
La idea no es mantener el aire acondicionado encendido durante toda la ausencia, sino programarlo para que funcione únicamente cuando haga falta, por ejemplo, poco antes de regresar a casa.
Hombre usa el móvil en la calle.
Mantén la casa fresca durante los siguientes días
Una vez recuperada una temperatura agradable, algunos hábitos ayudan a conservarla. Ventilar cuando el exterior esté más fresco, mantener las persianas bajadas durante las horas de mayor radiación solar y evitar fuentes de calor innecesarias son medidas sencillas que pueden marcar la diferencia.
También es importante recordar que no siempre es necesario recurrir inmediatamente a la climatización. Si la temperatura exterior lo permite, una buena ventilación puede ser suficiente para renovar el ambiente y reducir parte del calor acumulado.
Volver de vacaciones y encontrarse una casa demasiado caliente es habitual después de varios días cerrada, especialmente al final del verano. Pero con una ventilación adecuada, protección frente al sol y un uso razonable del aire acondicionado es posible recuperar el confort sin tener que poner la climatización al máximo desde el primer momento.