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El gran cambio de la DGT en los semáforos que llega a partir de octubre

Con esta nueva modificación, el ámbar intermitente no volverá a coincidir con el color verde
Imagen de un semáforo en color ámbar
Imagen de un semáforo en color ámbar / Magnific

Actualizado hace 46 minutos

A partir del próximo 1 de octubre de 2026, las carreteras vivirán un cambio sin precedentes en la regulación de sus semáforos. El color ámbar intermitente para los vehículos no volverá a coincidir con el verde para los peatones. Así lo ha hecho saber la Dirección General de Tráfico (DGT), que en 2022 ya avisó del peligro de esta medida.

Rojo para el coche, verde para el peatón

Hasta el momento, el sistema obligaba a ambas partes a interpretar las intenciones del otro en plena vía. Una situación que provocaba malentendidos, sobre todo en giros o calles con poca visibilidad, y, por ende, acabando en accidentes, atropellos y otro tipo de contratiempos.

Así las cosas, la institución vial se vale del Real Decreto 518/2026, que modifica el Reglamento General de Circulación. Con esta nueva modificación, se establece como regla general que el amarillo intermitente para los vehículos no podrá coincidir con el verde de los peatones.

Por lo tanto, y en la práctica, si el peatón tiene luz verde y vía libre para cruzar, el conductor se encontrará ante un semáforo en rojo que le impedirá el paso. Además, la normativa pide que el ámbar intermitente vaya precedido de una luz roja fija, lo que obligará a reconfigurar muchos semáforos urbanos que solo alternan entre verde y amarillo intermitente.

Un semáforo muestra el color verde

Un semáforo muestra el color verde Pixabay

El color ámbar no desaparece

A pesar de este cambio, cabe recordar que el color amarillo no desaparece de los semáforos. De hecho, el ámbar intermitente seguirá existiendo y manteniendo su significado: extremar la precaución y ceder el paso. Asimismo, el ámbar fijo seguirá indicando la obligación de detenerse, salvo que sea inseguro frenar.

Por otra parte, esta reforma también supone una mentalidad diferente: antes, toda la circulación en la carretera giraba en torno al vehículo. Ahora, sin embargo, se centra más en el peatón, dándole varios segundos de margen para que pueda reaccionar y de ese modo evitar accidentes.

Un elemento imprescindible

La historia del semáforo, en lo que al Estado se refiere, empezó en la década de los años 20 en Madrid, en el cruce de Gran Vía con Alcalá. Este dispositivo, que costó unas 25.000 pesetas de la época, tenía forma de farola, contaba con seis indicaciones luminosas y necesitaba de un agente municipal para operarlo manualmente.

Ya en 1930, Barcelona inauguró su primer semáforo en el cruce de Balmes con Provenza. Con la llegada de los primeros reguladores automáticos en la década de 1950, los semáforos iniciaron una evolución tecnológica que ha transformado la seguridad vial de nuestras calles.

2026-08-31T15:27:39+02:00
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