Polideportivo

Hacia el gran apagón

El adiós de Ion Izagirre y Pello Bilbao enmarca la retirada casi al completo, salvo Mikel Landa, de una generación dorada que ha nutrido exitosamente al ciclismo vasco en la última década
Ion Izagirre celebra la victoria en el Memorial Marco Pantani.
Ion Izagirre celebra la victoria en el Memorial Marco Pantani. / Cofidis / Getty

Actualizado hace 6 minutos

El cielo naranja que pintó el Euskaltel-Euskadi durante décadas, desde el sueño que vertebró Miguel Madariaga en realidad, sostuvo numerosas estrellas en el firmamento vasco del ciclismo. Luminarias que crecieron al amparo de la Fundación Euskadi, astro rey del ciclismo vasco.

El Euskaltel-Euskadi de los grandes fastos, del Tour, de las laderas de los Pirineos observando la crecida de la marea naranja, fuerza popular, festiva, contagiosa e incontenible que desembarcaba en julo en la Grande Boucle, impulsó los pedales de decenas de ciclistas de variadas tipologías.

En esa cotidianidad que bebía de los fastos de los días felices, de las campanas de boda, de las tracas finales, de la memoria de grandes campeones y del pálpito del ciclismo, floreció un jardín tan exuberante que parecía no tener fin.

Del joyero naranja, cuyo brillo se opacó a partir del 2013, cuando la estructura tuvo que replegarse tras el despliegue fantástico de aquellos maravillosos años, surgieron varias piedras preciosas.

Ciclistas de notable impacto que han marcado con sus actuaciones jornadas doradas para el ciclismo vasco en las mejores carreras del mundo.

Ese universo, marcado por cursos estupendos, con victorias de impacto en los más grandes y rutilantes escenarios, esas que dejan huella en el memorándum catedralicio del ciclismo, está alcanzado su ocaso.

La despedida de Ion Izagirre y Pello Bilbao en Il Lombardia después de completar enormes temporadas, con conquistas fantásticas, sirven para enmarcar los estertores de una generación dorada, de la que Mikel Landa, reciente vencedor de una etapa en la Vuelta tras una prodigiosas y milagrosa actuación, se antoja el último representante. El escalador de Murgia, que el próximo curso liderará el Euskaltel-Euskadi, es el último de una estirpe.

Pello Bilbao, durante la disputa de Il Lombardia.

Pello Bilbao, durante la disputa de Il Lombardia. Bahrain / Sprint Cycling

El ciclismo es pasado para Ion Izagirre y Pello Bilbao. El de Ormaiztegi ganó dos etapas del Tour, una del Giro y otra de la Vuelta además de hacerse con la general de la Itzulia entre otros logros que reposan en su vitrina, que cuenta con 20 victorias.

El gernikarra también armó un gran palmarés con un triunfo en el Tour, dos en el Giro y etapas en el Dauphiné y la Itzulia, respectivamente, hasta sumar 17 victorias.

El guipuzcoano y el vizcaino levantaron los brazos en la práctica totalidad de las campañas en las que fueron profesionales. Son los mejores rematadores de la última década entre los ciclistas de Euskal Herria

Ambos, excelsos ciclistas, representan el arquetipo de ciclistas que se fueron construyendo alrededor del influjo de la Fundación Euskadi y su escaparate, el Euskaltel-Euskadi.

Son los dos, de alguna manera, hijos del oleaje que produjo la formidable marea naranja, efervescente, fuerte e impactante representación de un pueblo que ama el ciclismo.

Retirada de ciclistas vascos WorldTour:

Ion Izagirre (2026) 20 victorias: 2 Tour, 1 Giro, 1 Vuelta

Pello Bilbao (2026) 17 victorias: 1 Tour, 2 Giro

Jonathan Castroviejo (2025) 11 victorias

Omar Fraile (2025) 8 victorias: 1 Tour, 1 Giro

Víctor de la Parte (2025) 4 victorias

Jon Aberasturi (2025) 15 victorias

Gorka Izagirre (2024) 9 victorias: 1 Giro

Imanol Erviti (2023) 3 victorias

Mikel Nieve (2022) 5 victorias: 3 Giro, 1 Vuelta

Romain Sicard (2021) 1 victorias

Beñat Intxausti (2020) 6 victorias: 2 Giro

Markel Irizar (2019) 2 victorias

Igor Antón (2018) 14 victorias: 1 Giro, 4 Vuelta

David López (2018) 3 victorias: 1 Vuelta

Haimar Zubeldia (2017) 4 victorias

Mas de un centenar de victorias

De aquel humus brotó una generación sensacional, que enlazaba con la anterior, también prolífica. En la última década el pelotón vasco más versado dejó un total de 122 triunfos entre una quincena de corredores, 22 de ellos en alguna de las tres grandes: Tour (4), Giro (11) y Vuelta (7). También aparecen victorias en pruebas de prestigio como el Dauphiné o la Itzulia.

Con el debilitamiento de aquel ecosistema, –tierra fértil y proclive para la proliferación de ciclistas con un amplio y reconocido radio de acción, un buen puñado de ellos con presencia continua y destacada en el WorldTour–, se antoja un ciclismo vasco menos burbujeante en el futuro.

Un cambio de ciclo aguarda en las próximas campañas, que no se intuyen tan prolijas ni exitosas, no al menos en las citas más rutilantes del calendario. Será muy complicado igualar a un puñado de ciclistas que han aunado presencia, largas carreras y éxitos.

La cuenta atrás que comenzó en paralelo a la desaparición del Euskaltel-Euskadi del mapa del Tour era el aviso del inicio de otra época. Las brasas perduraban hasta ahora. Con esa luz, crepitante, se ha iluminado algo más que una década de ciclismo.

Los últimos focos de la gran función ya no darán más lumbre. Salvó algún inopinado chispazo. Quedará flotando en el aire e impresa en la memoria colectiva de un país ciclista el recuerdo luminoso de una dinastía dorada mientras se anuncia la transición hacia el gran apagón.

2026-10-12T17:43:45+02:00
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