Polideportivo

Francia e Inglaterra disputan el partido que nadie quiere jugar

Los europeos se enfrentan esta noche por el tercer y cuarto puesto del Mundial, un duelo de contenido más simbólico que deportivo
Kylian Mbappé en el partido de semifinales del Mundial 2026 frente a la selección española. / EP

Por mucho que cualquier niño o niña que de pequeño sueñe con jugar un Mundial, nadie querría jugar un partido como el de hoy. Francia e Inglaterra pelearán esta noche en Dallas por la medalla de bronce. Un choque en el que los jugadores tendrán ya la mente puesta en las vacaciones estivales, y no en salir de este Mundial con al menos, un premio de consolación.

Este encuentro por el tercer escalón del podio es una tradición inamovible en la Copa del Mundo desde su lejana primera edición, con la única excepción de 1930. Sin embargo, no deja de ser un trago amargo. Ninguna de las dos selecciones soñaba con estar hoy en este escenario, puesto que ambas se visualizaban peleando por el trofeo mañana en la gran final.

Si nos ceñimos exclusivamente a la Copa del Mundo, supondrá el cuarto cara a cara de su historia: los insulares se impusieron en los torneos de 1966 y 1982, mientras que el bando galo terminó saliendo vencedor en su último choque disputado en los cuartos de final de Qatar 2022.

Francia, la Bota de Oro de Mbappé y poco más

El combinado dirigido por Didier Deschamps llega a este duelo tras sufrir un severo correctivo a manos de la selección española. La caída por 2-0 ante La Roja dejó muy tocado el amor propio de un equipo que partía, para una inmensa mayoría, como el gran favorito para levantar el título.

Su temible arsenal ofensivo quedó neutralizado por completo, convirtiéndose en un equipo desdibujado que corrió inútilmente detrás del balón frente al monólogo europeo. Pese al enorme varapalo anímico de quedarse a las puertas del partido decisivo, Francia afronta el compromiso de hoy con alicientes estadísticos e históricos.

Los galos saltarán al césped con la motivación de figurar en el podio de los últimos tres mundiales, tras el campeonato en Rusia 2018 y el subcampeonato en Qatar 2022. Lograr el bronce, emulando lo conseguido en Suecia 1958 y México 1986, certificaría la época dorada de esta generación de futbolistas.

No obstante, el gran aliciente de los galos es asegurar la Bota de Oro de su estrella, Kylian Mbappé. El delantero del Real Madrid está peleando mano a mano por el pichichi del campeonato con Leo Messi, ambos con ocho goles. El argentino también tendrá la oportunidad de aumentar esa cifra en la final contra la selección española, por lo que Mbappé tendrá que dar el máximo para conseguir su enésimo trofeo individual, en su enésima temporada colectiva en blanco.

El crédito de Tuchel

En el banquillo de enfrente, el panorama no es mucho más alentador, sumándole además un importante peaje físico. Inglaterra contará con el hándicap de tener veinticuatro horas menos para digerir su eliminación, un factor clave a estas alturas de la competición donde las piernas pesan mucho.

La derrota frente a Argentina fue un auténtico mazazo psicológico por cómo se terminó produciendo. Los británicos llegaron a acariciar el billete a la final gracias a un tempranero gol de Anthony Gordon, pero terminaron pagando carísima su apuesta conservadora.

Es la triste y repetida historia de siempre para los inventores del fútbol: una generación plagada de talento que vuelve a quedarse a las puertas de la gloria, tropezando con su eterna e inexplicable maldición en los torneos grandes. Liderados por Harry Kane y un espléndido Jude Bellingham, intentarán engrosar su ya de por sí sólido casillero de 16 goles a favor en el campeonato.

Por otra parte, gran parte de la opinión pública y de la prensa deportiva inglesa han señalado directamente al banquillo, acusando a Thomas Tuchel de hundir al equipo con sus sustituciones conservadoras tras el gol del nuevo jugador del Barça.

A pesar de ello, la cadena BBC ha revelado que la Federación Inglesa de Fútbol no tiene la más mínima intención de despedir al teutón. El técnico alemán, que el pasado mes de febrero ya renovó su contrato para liderar el proyecto hasta la Eurocopa de 2028, mantiene intacto el crédito en los despachos.

Para las altas esferas de la FA, la derrota no supone un fracaso absoluto, sino más bien un éxito relativo al haber vuelto a pisar la penúltima ronda del torneo. Así lo dejó claro Mark Bullingham, director ejecutivo del organismo, saliendo al paso de las críticas para blindar a su seleccionador: "Rompe el corazón haber estado tan cerca. Los jugadores y Thomas (Tuchel) lo dieron todo ante Argentina y el equipo, los entrenadores y el resto del staff no podían haber trabajado más duro durante el torneo".

En la federación se aferran a un dato incontestable que le da a este partido un peso histórico tremendo para ellos: si Inglaterra logra tumbar hoy a Francia y colgarse el bronce, firmará su mejor actuación en un Mundial masculino desde que levantó su primer y único trofeo como anfitriona en el ya lejano 1966.

18/07/2026