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Polideportivo

Exhibición de Norris y clase magistral de Alonso en el último Gran Premio de Zandvoort

El británico frustra la victoria de Antonelli con un adelantamiento para la historia, mientras que el asturiano obró el milagro con un noveno puesto tras rodar 36 vueltas con el neumático duro
Lando Norris en el Gran Premio de Zandvoort.
Lando Norris en el Gran Premio de Zandvoort. / EP

Actualizado hace 10 minutos

Se suponía que la despedida de Zandvoort en la Fórmula 1 iba a ser la última gran fiesta de Max Verstappen ante su afición, o al menos, el día en el que Kimi Antonelli diera el golpe definitivo al Mundial. Pero Lando Norris tenía otros planes.

El piloto de McLaren firmó este domingo una victoria espectacular en el Gran Premio de los Países Bajos, batiendo a los Mercedes en la pista y mandando un aviso a todo el paddock: si alguien quiere quitarle la corona de campeón, va a tener que sudar sangre. Todo ello en una tarde que silenció a la grada local en apenas una vuelta y que dejó una exhibición inesperada de Fernando Alonso.

Accidente de Verstappen

La carrera empezó accidentada ya desde los primeros compases. La lluvia previa dejó el asfalto delicado y George Russell lo pagó patinando desde la pole, lo que sirvió en bandeja el primer puesto a Antonelli. Sin embargo, el caos real llegó un poco más atrás. Max Verstappen, en su intento desesperado por remontar desde la séptima plaza, se fue contra el muro antes de cerrar el primer giro.

Tras tener que esquivar a Hamilton y pisar la hierba mojada, el neerlandés arriesgó demasiado acelerando en el último peralte. Tocó el piano, perdió el control y destrozó su Red Bull contra la barrera interior. El coche salió rebotado a la pista, pero el resto de la parrilla pudo esquivarlo por centímetros. Bandera roja y silencio absoluto en las gradas teñidas de naranja.

En la resalida, Antonelli tiró de galones. Se lanzó por el interior de la curva uno, superó a Norris y parecía tener el domingo bajo control a pocos días de cumplir los 20 años. Pero Zandvoort aún tenía tela que cortar.

Norris tiene madera de campeón

La carrera se decidió por pura gestión de gomas. Cuando llegó el baile en boxes, Antonelli montó el neumático duro y su ritmo se desplomó. McLaren lo vio claro: alargó el segundo stint de Norris y la estrategia funcionó. Con ruedas más frescas, el británico no se lo pensó dos veces.

Le metió el coche al italiano por el exterior en la curva Tarzán y, poco después, se quitó de encima a un Hamilton que rodaba líder provisional al no haber parado. "No tenía muchas más oportunidades, sabía que era el momento y la frenada me dio la carrera", resumió el ganador.

El líder del Mundial salvó los muebles gracias a un Virtual Safety Car (provocado por una avería de Ocon) que le permitió montar blandos y asegurar la segunda plaza. Pese a perder la victoria, el joven piloto sale más líder, ampliando su colchón a 59 puntos sobre Russell. El británico cerró el podio tras aguantar los ataques finales de Hamilton (4.º) y Leclerc (5.º).

Gran parte de la salvación de Russell se debió a la fiera batalla que se desató a sus espaldas. A los mandos de un SF-26 que estrenaba paquete aerodinámico pero seguía sin ser del todo competitivo, Hamilton se convirtió en un tapón infranqueable para su compañero Leclerc. Esa pelea al límite entre los dos monoplazas rojos dio un respiro vital a un Russell que, pese a su mala salida inicial, pudo resarcirse y amarrar un podio que por momentos parecía perdido.

Proeza de Fernando Alonso

En la Fórmula 1 de la zona media, el nombre propio fue Fernando Alonso. El asturiano, que partía desde una lejana 18.ª posición, protagonizó una exhibición portentosa de gestión de neumáticos para amarrar un noveno puesto que sabe a victoria. El AMR26 permitió esta vez tirar del agarre aerodinámico para no destrozar las gomas, y Alonso aprovechó ese salvavidas para ejecutar una suicida estrategia a una sola parada.

Su primer stint fue increíble: 32 vueltas con neumático blando. En los compases iniciales adelantó a Carlos Sainz, Lance Stroll y Ocon, para luego quedarse estancado tras el Williams de Alex Albon. Con paciencia, esperó a tener aire limpio en la vuelta 35 para hacer su única parada. Al salir, cuadró las cuentas y superó a Albon con una preciosa maniobra que empezó en la curva tres y culminó en la uno.

El último tramo de la carrera fue un ejercicio de pura supervivencia. Alonso rodó 36 vueltas con un neumático duro viejísimo, aguantando la presión de coches más rápidos como el Alpine de Pierre Gasly y el Racing Bulls de Yuki Tsunoda. No dejó una sola puerta abierta. "Gran pilotaje", le felicitó Adrian Newey por radio. "Bonito coche para conducir. Más por llegar", respondió el español.

La otra cara de la moneda fue Carlos Sainz. El madrileño vivió un calvario (16.º) a los mandos de un Williams inoperante, optando también por alargar su parada a la desesperada. Enrolado en mil batallas con rivales de la zona baja, su frustración culminó en un toque con su propio compañero de equipo.

El español bloqueó frenos, impactó contra Albon y provocó el abandono del tailandés. La maniobra le costó un plano en el neumático y 10 segundos de sanción, cerrando un fin de semana negro para el madrileño en la dolorosa despedida de Zandvoort.

2026-08-23T16:48:03+02:00
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