Polideportivo

Everton, la factura de una década de ambición

El club inglés se pone en venta menos de dos años después de la llegada de The Friedkin Group, tras una larga crisis financiera, sanciones deportivas y una costosa mudanza de estadio
Thierno Barry celebra un gol del Everton de la presente temporada junto a Jack Grealish.
Thierno Barry celebra un gol del Everton de la presente temporada junto a Jack Grealish. / Europa Press

Actualizado hace 7 minutos

El Everton busca dueño. Casi dos años después de que cambiara de propietario, vuelve a ponerse en el mercado. The Friedkin Group, un conglomerado estadounidense que tomó el control del club en diciembre de 2024, estudia vender una participación mayoritaria. Es un movimiento que devuelve las dudas sobre la capacidad de la entidad para convertir su potencial económico e histórico en estabilidad deportiva. Porque esta decisión llega después de una década de inversiones millonarias, pérdidas recurrentes y una lucha por la permanencia que terminó llevando al club ante los órganos disciplinarios de la Premier League. Porque la ambición y la inversión no siempre van ligadas a los éxitos. Este es el caso del Everton, un club que comenzó a construir su historia en 1878 pero que en los últimos diez años ha visto temblar sus cimientos.

Los actuales propietarios recibieron un club que necesitaba reconfigurar sus finanzas, completar el traslado a un nuevo estadio y recuperar margen de maniobra en el mercado de fichajes. El grupo presidido por Dan Friedkin ha logrado avanzar en esta tareas, pero al parecer la tarea no está reportando satisfacciones, ya sean económicas o emotivas.

2016: arranca una inversión sin réditos

Para comprender el agitado presente del Everton hay que retroceder hasta 2016, cuando Farhad Moshiri adquirió el 49,9% de las acciones del club. El empresario británico-iraní, uno más de los multimillonarios que han desembarcado en el fútbol con promesas de grandeza, se comprometió a elevar al equipo a una dimensión acorde a su historia y con los suculentos recursos que estaba dispuesto a aportar. En enero de 2022, Moshiri pasó a controlar el 94,1% del capital, cuando tuvo que adquirir el paquete accionarial de su socio, el ruso Alisher Usmanov, quien fue obligado a apartarse del Everton por las sanciones a las propiedades de ciudadanos rusos debido a la guerra en Ucrania. Durante esos años, el dinero llegó en abundancia; la estabilidad deportiva seguía haciéndose esperar.

Entre 2015 y 2024, el Everton gastó 1.030 millones de euros, según recoge el informe de CIES Football Observatory. La cifra le sitúa como el decimoséptimo club del planeta con mayor inversión en fichajes durante ese periodo. En la Premier League, solo ocho clubes gastaron más (Chelsea, Manchester City, Manchester United, Tottenham, Arsenal, Liverpool, West Ham United y Aston Villa). Pero la inyección económica no se tradujo en estabilidad.

Ronald Koeman, Sam Allardyce, Marco Silva, Carlo Ancelotti, Rafael Benítez, Frank Lampard y Sean Dyche desfilaron por el banquillo en una procesión que dificultó cualquier continuidad en el proyecto. En la temporada 2024-25 regresó al cargo David Moyes, el técnico que llevó al Everton a su última final, la FA Cup del curso 2008-09.

El gasto tampoco afianzó una presencia regular en Europa. De hecho, en la última década solo ha disfrutado de una participación en competición continental, la Europa League de la 2017-18, gracias al billete obtenido en el primer curso al completo con Moshiri como propietario. Con el transcurso de los años, el Everton comenzó a sentir vértigo. Empezó a mirar hacia abajo. En la temporada 2022-23 fue decimoséptimo, un puesto por encima del descenso, y en la siguiente volvió a vivir bajo la amenaza de perder la categoría. La desvinculación entre la inversión llevada a cabo y el rendimiento marcó la etapa de Moshiri.

Sanción por incumplir el Fair Play Financiero

Pero la crisis de resultados también alcanzó las cuentas. En noviembre de 2023, la Premier League sancionó al club por incumplir el Fair Play Financiero. La pena fue la deducción de diez puntos debido a un exceso de pérdidas. Luego la sanción se redujo a seis, pero más adelante recibió otros dos puntos de penalización por un nuevo incumplimiento. El descenso, que no ocurre desde la 1953-1954, volvió a amenazar. Los ingresos audiovisuales y comerciales descendían mientras se luchaba por sostener una plantilla competitiva.

Moshiri se hartó. Buscó una salida: traspasar la entidad. En septiembre de 2023 llegó a un acuerdo con 777 Partners, un grupo inversor estadounidense que pretendía adquirir su participación. Pero el 1 de junio de 2024, el club informó de que el pacto se había roto. El Everton se volvía aún más delicado. Fue entonces cuando entró en acción The Friedkin Group, un grupo encabezado por Dan Friedkin, multimillonario estadounidense también dueño de la Roma, quien finalmente cerró la adquisición el 19 de diciembre de 2024.

Moshiri pasaba a ser cosa del pasado. El club miraba hacia el saneamiento y la estabilización. En el ejercicio 2024-25, el Everton registró una facturación récord de 232 millones de euros y unas pérdidas de 10 millones, frente a los 62,7 millones negativos del curso anterior. Aunque 58 de los 232 millones estaban vinculados a operaciones con el equipo femenino y el antiguo estadio, Goodison Park, lo que generó dudas sobre la salud real de la entidad.

Imagen del Hill Dickinson Stadium.

Imagen del Hill Dickinson Stadium. Europa Press

885 millones para el nuevo estadio

En paralelo, el Everton ha protagonizado una mudanza. Abandonó Goodison Park, inaugurado en 1892, para explotar sus posibilidades comerciales con la creación de un nuevo estadio. Levantó un nuevo recinto llamado Hill Dickinson Stadium, con capacidad para 52.769 espectadores y que abrió sus puertas para la temporada 2025-26. La inversión de 885 millones de euros fue otro argumento para tensionar las cuentas financieras.

En el año del desembarco de The Friedkin Group, la deuda del club rondaba los 700 millones de euros. La valoración actual del Everton publicada por The Times ronda los 944 millones de euros, incluida una deuda aproximada de 448 millones. La compañía con sede en Texas considera que ha saneado las cuentas y “asegurado el futuro”. Y ahora, según manifiesta en un comunicado, “estudia nuevas opciones de inversión para el Everton, incluida la posibilidad de vender una participación mayoritaria”. “Con esta base ya sólidamente establecida, ha llegado el momento de plantearse el próximo capítulo para el Everton”, anuncia el grupo inversor.

Un comienzo ilusionante, pero nuevo revuelo institucional

Pese a las críticas por la plantilla formada para la presente temporada, en la que el gasto fue de 102 millones y el ingreso de 128, los toffees ocupan una ilusionante séptima posición en la Premier League. En total ha disputado siete partidos y permanece invicto, con cuatro victorias y tres empates. Pero este anuncio de las intenciones de los propietarios abre otra etapa de incertidumbre.

En caso de efectuarse la venta en un plazo breve, el próximo dueño heredaría un recinto moderno, una afición exigente y la obligación de demostrar que el club puede crecer sin volver a poner en riesgo su estabilidad. El último trofeo data de 1995, lo que significa demasiado tiempo sin éxitos que celebrar para el tercer club más antiguo de la máxima competición de Inglaterra tras el Nottingham Forest y el Aston Villa.

2026-10-09T13:09:26+02:00
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