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En Italia, a escasas horas de cabalgar hacia el ocaso en Il Lombardia, la voz de Pello Bilbao (25 de febrero de 1990, Gernika) suena risueña y serena. Está en paz consigo mismo el gernikarra ante de dar las pedaladas finales a 16 años de vivencias en el ciclismo.
No se le percibe al vizcaino la nostalgia que suele traer el viento de otoño. En la Clásica de las hojas muertas, donde también se despedirá de su biografía ciclista Ion Izagirre tras reponerse en lo posible de su fractura de muñeca –“estoy ilusionado y no siente dolor. Quería despedirme encima de la bici”, dice el guipuzcoano–, florece el discurso analítico, discreto, agradecido y calmo de Pello Bilbao.
El gernikarra no se siente nervioso ante un final meditado “muy pensado” tras completar una andadura en la que ha acumulado 17 victorias, entre las mejores, la del Tour de 2023, las dos del Giro, una etapa en la Itzulia y otra en el Dauphiné.
“Estoy bastante tranquilo, diría que estoy más tranquilo que nunca. Son las últimas carreras, en Il Lombardia me pondré el dorsal por ultima vez, pero para mí, la mayor preocupación era estar bien la Vuelta y rendir bien en el bloque de clásicas de Italia. Quería llegar en un buen punto de forma para disfrutar de la carrera y ser protagonista. Ese era mi objetivo y lo he logrado”, expone el gernikarra, que entiende su retirada como otro paso de la vida.
No le concede más importancia al cierre de su sensacional libro ciclista. Destaca Bilbao que “estoy disfrutando mucho en la despedida. Estoy tranquilo porque es una despedida que es muy meditada y muy pensada”.
Su deseo discurría por el amor propio, por la exigencia de mostrarse vigente en la etapa definitiva de su singladura deportiva. “Quería aportar al equipo y mostrar a los aficionados que esta es mi carácter y personalidad. Lo quería mostrar hasta el final. Quería demostrar que soy competitivo hasta la última carrera”, subraya el vizcaino, que tenía claro que él sería quién dejaría el ciclismo antes de que la competición le descartara por no dar el nivel exigido en la carretera.
Gran rendimiento
En ese aspecto, el rendimiento ofrecido en el último bloque del curso enfatiza esa idea motriz. Después de una notable Vuelta, Pello Bilbao fue 14º en el Giro dell’Emilia y sexto en Tre Valle Varesine.
“Me quedo muy tranquilo por cómo han ido las últimas carreras. En la Vuelta el equipo funcionó muy bien y fuimos protagonistas. Acabé con un gran sabor de boca porque me sentí competitivo. En Italia he seguido por ese camino y tengo todo el convencimiento de hacerlo bien en Il Lombardia. Quiero ser protagonista”, lanza el vizcaino.
Pello Bilbao no mira demasiado por el retrovisor de la nostalgia a pesar de su exitosa carrera deportiva. No teme a lo que le aguarda en el futuro, cuando cuelgue la bicicleta.
“También tengo ganas de lo que viene por delante después de dejar el ciclismo. Al igual que en cualquier ámbito de la vida soy de los que me involucro al 100%. Me he dedicado al ciclismo profesional durante 16 años. Le he dado todo lo que he podido, pero también me ha quitado mucha energía. Mi vida y la de mi familia ha girado alrededor del ciclismo”, reflexiona el gernikarra, que entiende que la relación con el ciclismo ha sido recíproca. No tiene deudas pendientes Pello Bilbao.
“Estoy muy agradecido con lo que he vivido. He exprimido mi cuerpo y mis capacidades hasta encontrar el límite. He conseguido bonitos resultados y he vivido muchas buenas experiencias y me quedo con eso. He dado todo lo que podía darle al ciclismo y todo que tenía que recibir del ciclismo lo he recibido. Va a ser un bonito final. Estoy muy contento con todo lo que he vivido en estos 16 años”, cierre el vizcaino antes de su última actuación en otoño, en el salón de baile de Il Lombardia.