Polideportivo

Argentina despide a su Mesías

Un adiós Monumental al hombre que igualó la leyenda de Diego Armando Maradona
Leo Messi se despide de la selección argentina en un partido contra Benín.
Leo Messi se despide de la selección argentina en un partido contra Benín. / EP

Actualizado hace 4 minutos

El fútbol mundial y en especial Argentina, despidió este pasado martes el viaje con la selección de una de las grandes figuras de la historia del deporte. Leo Messi cerró su etapa internacional regalando una última exhibición en la victoria por 3-0 ante el combinado de Benín en el estadio Mas Monumental.

Fiel a su costumbre, el capitán disputó la totalidad del encuentro y fue el indiscutible protagonista, despidiéndose del terreno de juego anotando un tanto desde el punto de penalti y repartiendo dos asistencias.

La emoción embargó la jornada desde mucho antes del pitido inicial. El trayecto en autobús desde el complejo de concentración de Ezeiza estuvo escoltado por miles de aficionados que quisieron arropar a su ídolo en sus últimos instantes de albiceleste. En el recinto, 85.000 espectadores aguardaban para rendirle tributo. Sobre el césped, la imagen más conmovedora la protagonizó junto a su círculo más íntimo: su esposa Antonela, su madre Celia y sus tres hijos (Thiago, Mateo y Ciro), quienes le acompañaron en el paseíllo central. Todo ello estuvo marcado por el recuerdo imborrable de su padre, Jorge Messi, fallecido recientemente; una ausencia física que sobrevoló todo el homenaje.

Durante el emotivo himno nacional, interpretado por el excombatiente de Las Malvinas, Fabio Santana, al '10' se le hizo un nudo en la garganta que le impidió cantar, reflejando el sentir de un país que lloraba a la par.

El reconocimiento alcanzó su cénit exacto en el minuto 10. El choque se detuvo por completo y el deporte pasó a un segundo plano. Durante casi dos minutos, los 85.000 asistentes se pusieron en pie en una ovación ensordecedora, mientras la megafonía del estadio agradecía sus 21 años de magia y alegrías ininterrumpidas. En un gesto de profundo respeto, los futbolistas de Benín y el árbitro chileno, Fernando Véjar, se acercaron al centro del campo para estrechar la mano de la leyenda.

El discurso final

Una vez finalizado el encuentro frente a Benín, y ante el silencio sepulcral de sus fieles, el rosarino recordando a su progenitor: "Es difícil decir algo hoy, hay muchas emociones, se me cruzan muchas cosas. Obviamente en lo primero que pienso es en mi viejo". En su discurso, reconoció la dureza del momento, afirmando que "seguramente, es el día más triste de mi carrera y los voy a extrañar".

Aprovechó la ocasión para agradecer el esfuerzo de sus compañeros, a los que definió como "guerreros que se iban a dejar la vida", y recordó aquel fatídico partido de Qatar, asegurando que "en el último Mundial estuvimos muy cerquita, y la realidad es que no pasó nada raro como se dice, llegamos con lo justo, Inglaterra fue muy desgastante". Además, ejerció de líder protector para blindar el futuro de las nuevas generaciones: "Van a venir momentos duros seguro, no es normal lo que se logró, y tenemos que estar más juntos". Para finalizar, dejó una profunda declaración de amor a su tierra: "Estoy hablando más que nunca, no me quiero ir de acá ni quiero dejar la cancha. Los quiero, los voy a extrañar. Le agradezco a Dios de ser argentino, orgulloso de ser argentino y de haber cumplido mi sueño. Los quiero".

De la renuncia a la gloria

Para comprender la magnitud de este adiós y la conexión inquebrantable que Messi forjó con su país, es imprescindible mirar hacia atrás. Detrás de sus ocho Balones de Oro y de la consagración absoluta en la cima del deporte, existe un capítulo decisivo que humanizó el carácter reservado de Leo: el día en que decidió abandonar la selección. El 26 de junio de 2016, tras caer en la final de la Copa América Centenario ante Chile en Nueva Jersey, el '10' pronunció una de las frases más impactantes de su carrera deportiva: "Se terminó la Selección para mí. No es para mí".

Perder aquella final en la tanda de penaltis fue la gota que colmó el vaso tras los duros varapalos del Mundial de 2014 y la Copa América de 2015. Llevaba más de diez años cargando la exigencia continua de ganar con su país lo mismo que ganaba en el Barcelona, aguantando siempre las miradas con lupa y la sombra constante de Maradona. Aquella noche, completamente roto y demostrando por primera vez que también era de carne y hueso, se sinceró frente a las cámaras: "Ya lo intenté mucho. Quería ser campeón con la Selección y no se dio. Me toca errar el penal a mí". Muchos de los que hoy le idolatran, fueron los primeros en señalarle cuando las cosas no iban tan bien.

Apenas dos meses después, el delantero rectificó. Reconoció que su marcha fue fruto de una profunda confusión y un cansancio extremo, pero dejó clara su verdadera motivación: "Amo demasiado a mi país".

Ese paso al costado cambió su historia para siempre. Messi entendió que no podía cargar en solitario con las expectativas de toda una nación y aprendió a gestionar la frustración como parte del proceso. Con la llegada de Lionel Scaloni al banquillo, se gestó un equipo sólido capaz de acompañarle. La recompensa a su perseverancia llegó en 2021, al conquistar la Copa América en el mismísimo Maracaná, rompiendo una sequía de 28 años sin títulos.

Un año más tarde en Qatar, la Copa del Mundo certificaba que el genio argentino había completado el fútbol. Ya con la tranquilidad de quien lo ha ganado todo, logró llevar a su selección a una nueva final Mundial cuatro años más tarde, donde no consiguió doblegar a la selección española.

2026-10-07T17:10:04+02:00
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