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Luces y, sobre todo, muchas sombras en los resultados del Informe PISA 2025 hechos públicos este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La evaluación internacional arroja un diagnóstico preocupante para la educación vasca en materia de alfabetización y ciencias, si bien el sistema logra contener el golpe en la competencia matemática y consolidarse como uno de los modelos más equitativos del Estado para limitar la brecha socioeconómica entre el alumnado.
El dato más crítico de la jornada se localiza en Comprensión Lectora. El alumnado vasco de 15 años se hunde hasta los 419 puntos, lo que supone la calificación más baja lograda por la Comunidad Autónoma Vasca en toda la serie histórica de esta prueba. Este resultado implica una severa caída de 47 puntos respecto a los 466 cosechados en la edición de 2022 y coloca a la comunidad vasca en el furgón de cola autonómico, muy por detrás de la media estatal (451 puntos), del promedio de la Unión Europea (459) y de la media de la OCDE (461).
La tendencia a la baja se traslada también a la Competencia Científica, eje central de la evaluación de este año. En este ámbito, las aulas vascas registran una puntuación media de 459 puntos, alejándose de los 480 puntos obtenidos en el ciclo anterior. Con esta marca, Euskadi se sitúa en la parte inferior de la clasificación por comunidades autónomas, situándose a 18 puntos de distancia de la media del conjunto de España (477) y a 23 puntos del promedio de la OCDE (482).
Respiro en las aulas de Matemáticas
Frente a la sangría de puntos en el bloque lingüístico y científico, la única nota de contraste positivo en el balance global la firma la competencia de Matemáticas. En esta disciplina, el alumnado de la CAV alcanza los 460 puntos, un registro que le permite situarse tres puntos por encima de la media de España (457). A pesar de ser la única área donde supera el promedio estatal, la cifra supone también una bajada respecto a los 482 puntos del informe de 2022 y queda a ligera distancia de las medias europea y de la OCDE (ambas fijadas en 463 puntos).
Más allá de las calificaciones numéricas cuantitativas, el informe de la OCDE vuelve a destacar la capacidad del sistema vasco para garantizar la equidad educativa. La red escolar vasca continúa figurando entre las que presentan menor dispersión de resultados entre los alumnos de mayor y menor rendimiento socioeconómico, garantizando un elevado grado de cohesión interna en las aulas.
Sin embargo, la publicación de estos datos en el primer informe PISA posterior al inicio del despliegue de la Ley Vasca de Educación reabre el debate sobre la necesidad de reforzar las destrezas de comprensión lectora y las vocaciones científicas desde la educación primaria para recuperar el terreno perdido en el marco europeo.