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La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, Nerea Melgosa, ha defendido este viernes la necesidad de reforzar el carácter preventivo y comunitario de los servicios sociales durante la presentación en Bilbao del nuevo marco común y criterios de calidad para el servicio de atención diurna para personas mayores del Sistema Vasco de Servicios Sociales.
Melgosa ha abierto hoy en el Archivo Histórico de Euskadi, una jornada dirigida a analizar el presente y los retos de este servicio, de competencia municipal y fuerte componente comunitario, que el Decreto 185/2015 incorporó de manera específica a la Cartera de Prestaciones y Servicios del Sistema Vasco de Servicios Sociales. “Cuidar bien también significa llegar antes. Llegar antes de que la fragilidad se convierta en dependencia, antes de que el aislamiento se convierta en soledad y antes de que una persona vaya perdiendo poco a poco su autonomía y su relación con la comunidad”.
Envejecimiento activo
La consejera ha subrayado que la atención diurna ocupa un espacio específico entre los recursos de envejecimiento activo y los dispositivos que ofrecen cuidados de mayor intensidad. El nuevo documento lo define, precisamente, como un recurso preventivo, de proximidad y de baja intensidad, capaz de acompañar a personas que mantienen un grado importante de autonomía, pero comienzan a presentar dificultades funcionales, cognitivas, emocionales o relacionales.
Anticiparse a la soledad y a la pérdida de autonomía
El documento otorga especial relevancia a la prevención. Los datos que recoge muestran que aproximadamente el 42% de las personas de 80 o más años de Euskadi reside en hogares unipersonales, cerca de un 8% experimenta soledad objetiva familiar, un 20% soledad no familiar relacionada con la ausencia de amistades y alrededor de un 11% declara sentirse sola con frecuencia.
“No queremos que el primer contacto significativo de una persona con los servicios sociales se produzca cuando sus necesidades ya son muy intensas”, ha señalado Melgosa. “Queremos un sistema capaz de detectar antes, acompañar antes y reforzar las capacidades que todavía existen”.
La atención temprana puede contribuir a mantener las capacidades físicas, cognitivas y relacionales, favorecer hábitos saludables, reducir el aislamiento, detectar precozmente situaciones de deterioro y facilitar la permanencia de la persona en su hogar. El marco destaca igualmente su efecto sobre las familias y redes cuidadoras, a las que puede proporcionar apoyo y respiro, así como su capacidad para retrasar la necesidad de recursos residenciales o de mayor intensidad.
Ivan Larraza Vila, viceconsejero de Bienestar; Nerea Melgosa Vega, consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico y Lide Amilibia Bergaretxe, directora del Órgano de Alta Inspección de Servicios Sociales.
Plan de atención individualizado
Uno de los principales avances del documento es traducir el concepto de calidad a elementos que puedan evaluarse. El marco establece 20 criterios de calidad y propone indicadores cuantitativos y cualitativos de estructura, proceso y resultados, alineados con principios del Marco Europeo de Calidad de los Servicios Sociales.
Entre las referencias propuestas figuran que las personas usuarias dispongan de un plan de atención individualizado o historia de vida documentada; que existan mecanismos reales de participación; condiciones de accesibilidad física, sensorial y cognitiva; coordinación con servicios sociales y sanitarios; mecanismos de buen trato y respuesta a quejas; evaluación periódica de la satisfacción; y medición del impacto de la intervención sobre las dimensiones funcional, emocional, cognitiva y relacional.
Melgosa ha resumido el propósito del nuevo marco en tres verbos: “llegar antes, estar cerca y decidir con la persona”. “No queremos uniformar Euskadi. Queremos compartir un suelo de calidad que garantice que la atención esté verdaderamente centrada en cada persona, viva donde viva”, ha concluido.
Una persona mayor paseando con un andador.
De 200 a 1.200 plazas en poco más de una década
El desarrollo de este servicio ha sido especialmente significativo durante los últimos años. Según los datos recogidos en el propio marco, la dotación pasó de alrededor de 200 plazas en 2012 a 1.200 en 2023, es decir, se multiplicó por seis. Solo entre 2019 y 2023 aumentó un 41%, desde las 849 hasta las 1.200 plazas.
El informe constata, al mismo tiempo, diferencias en el ritmo de implantación y en la cobertura territorial, uno de los motivos que justifican disponer de una referencia compartida que oriente el desarrollo futuro del servicio sin imponer un modelo idéntico a municipios con realidades muy diferentes.
En este sentido, el marco se concibe expresamente como una herramienta flexible, modular y realista: establece un núcleo común, pero permite adaptar las prestaciones, intensidades y formatos a la dimensión del municipio, su dispersión geográfica, sus recursos comunitarios y el perfil de las personas usuarias.
La jornada ha continuado con la presentación de la publicación por la directora del Órgano de Alta Inspección de Servicios Sociales, Lide Amilibia, la exposición del marco a cargo de Claudia Calderón y Ainara Cantó, de EDE Fundazioa, y una mesa redonda sobre experiencias y retos con representación de Bilbao, Portugalete, el Instituto Foral de Bienestar Social, Donostia/San Sebastián y Vitoria-Gasteiz, moderada por Raquel Sanz del SIIS. El viceconsejero de Bienestar, Iván Larraza, ha sido el encargado de clausurar el encuentro.