Vida y estilo

Este es el peligro que conlleva meter el móvil al agua

En la época estival, los días de descanso, la piscina, la playa y las escapadas al río se convierten en nuestros destinos favoritos, por lo que nuestro teléfono se expone a terminar, por varios motivos, bajo el agua

En los últimos años, los fabricantes de teléfonos han convertido la resistencia al agua en uno de sus grandes argumentos de innovación, mostrando en sus anuncios a personas que graban bajo el agua sin ninguna preocupación o mostrando que el teléfono puede soportar tiempo bajo la lluvia . Esto ha generado una falsa sensación de seguridad que empuja a muchas personas a meter sus dispositivos al agua con total tranquilidad. Sin embargo, la realidad es que un chapuzón puede terminar en una avería irreparable y terminar costándonos cientos o miles de euros.

La letra pequeña

Cuando compramos un teléfono de gama media o alta, es habitual encontrar especificaciones como la certificación IP67 o IP68. Estas siglas indican el grado de protección del aparato contra el polvo y el agua. En teoría, un dispositivo con IP68 puede soportar una inmersión a más de un metro de profundidad durante más o menos treinta minutos. El problema es que las pruebas de laboratorio para estas certificaciones se realizan siempre en condiciones controladas y utilizando agua dulce, destilada y estática.

Una persona utiliza un móvil. EP

En el mundo real, un teléfono no se queda inmóvil cuando nos bañamos y el movimiento de los brazos o la corriente del agua generan una presión muy superior a la que el dispositivo soporta estando quieto. Además, con el uso diario, las caídas, el desgaste de los materiales y los cambios de temperatura, las juntas y los pegamentos que impiden la entrada de líquidos se van agrietando y perdiendo eficacia sin que nos demos cuenta, dejando el interior del móvil expuesto.

El enemigo número uno

Si hay un entorno que debemos evitar a toda costa es la playa. El agua del mar no es solo agua; contiene sal y otros minerales que la convierten en un elemento corrosivo para los componentes electrónicos. Incluso si el teléfono está bien sellado y no llega a entrar líquido en su interior, la sal marina se deposita en zonas expuestas como el puerto de carga, los altavoces, los micrófonos y los botones del dispositivo.

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Al evaporarse el agua con el sol, la sal se cristaliza y estos cristales actúan como una lija que araña los componentes. Si el agua del mar llega a filtrarse aunque sea una gota en la placa base del equipo, el cortocircuito está garantizado y las posibilidades de que recuperemos el teléfono mojado o la información que contiene son prácticamente nulas.

03/08/2026