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En la mayoría de las ocasiones, el desgaste de la batería está provocado por procesos invisibles que se ejecutan mientras el dispositivo está guardado en el bolsillo. Muchas de las plataformas digitales más utilizadas entre la gente continúan comunicándose con sus servidores, renovando bases de datos y rastreando la ubicación geográfica del móvil a pesar de estar cerradas.
Los principales culpables
Las redes sociales son las mayores responsables del consumo en segundo plano debido a su arquitectura técnica. Es por eso que plataformas de entretenimiento como TikTok e Instagram lideran las métricas de gasto energético. El motivo de esta exigencia es el preajuste de contenido. Y es que para garantizar que los vídeos se reproduzcan de manera instantánea en el momento en que el usuario abre la pantalla, estas herramientas descargan y procesan archivos multimedia de forma anticipada.
Un smartphone con la carga de la batería a cero.
Un comportamiento similar se da en las aplicaciones de la multinacional Meta, como Facebook y WhatsApp. Estas utilidades ejecutan un intercambio continuo de datos para comprobar si existen nuevas notificaciones, hacer copias de seguridad automáticas de los chats o sincronizar el tablón de noticias, lo que impide que el procesador del teléfono entre en un estado de reposo absoluto.
La geolocalización
Los servicios basados en la geolocalización permanente generan un impacto enorme sobre la autonomía de nuestra batería. Herramientas de navegación como Google Maps o aplicaciones de movilidad urbana al estilo de Uber recopilan información de los sensores de posicionamiento satelital de manera repetida, una tarea que obliga al móvil a gastar muchos recursos de forma invisible a lo largo de todo el día.
De acuerdo con los informes de análisis de rendimiento publicados por el Instituto de Ciberseguridad (INCIBE), el comportamiento de estas plataformas requiere una atención especial: “Las aplicaciones con alta actividad en segundo plano, consultas frecuentes a servidores y sincronización constante son las que agotan la autonomía de forma prematura”. Por ello, conviene tener conocimiento del uso de batería que hace cada aplicación. Sobre todo, cuando no las estamos usando.
¿En todos los móviles?
Sí. Todos los móviles inteligentes comercializados que dispongan de paneles de gestión avanzada pueden limitar la actividad en segundo plano de cualquier plataforma digital, por lo que no es necesario desinstalar nuestras ‘apps’ habituales de mensajería.
¿Cómo detectarlos?
Tanto los sistemas operativos creados por Apple para los móviles iPhone como el ecosistema de Android disponen de paneles de control creados para identificar a los responsables de nuestra pérdida de rendimiento. A través del menú de ajustes, en la sección específica denominada Batería, el usuario puede consultar una gráfica detallada con el porcentaje exacto de consumo generado por cada aplicación instalada en el dispositivo.
La clave para controlar los consumos ocultos consiste en contrastar el tiempo de uso en pantalla con el tiempo de actividad en segundo plano; si una app muestra un gasto alto pero apenas se ha utilizado de forma activa, es evidente que está gastando más batería de la que debería en segundo plano.