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¿Es el fin de los videojuegos físicos?

Las compañías de videojuegos llevan ya más de una década promocionando e incentivando el uso del formato digital. Ahora, Sony sigue los pasos del ‘GTA VI’ y fija 2028 para su transición digital completa
Un joven juega a un videojuego en la consola. / PIXABAY

Encender la consola, iniciar sesión con tu cuenta, insertar el disco, elegir el número de jugadores y comenzar la partida. Esos son los pasos que se suelen realizar para jugar a un videojuego en una consola. Pero algo en esta ecuación está desapareciendo y es la parte en la que se introduce el juego con el que uno quiere divertirse un rato.

Las compañías y distribuidoras de videojuegos llevan ya más de una década promocionando e incentivando el uso del formato digital. Es algo que, quizá, se veía venir. La dirección ya venía marcada desde distintos puntos del sector desde hacía tiempo. Rockstar confirmó a finales de junio de 2026 que la edición física de 'GTA VI' no tendrá versión con disco. Además, tanto Xbox como PlayStation han vendido versiones de sus últimas consolas sin lector de CD.

Pues bien, la gran potencia global de videojuegos, Sony, ha querido dar un paso más y ha comunicado que, a partir del 1 de enero de 2028, dejará de fabricar juegos electrónicos en formato físico. ¿Qué quiere decir esto? Que desde esa fecha solo se podrán adquirir de forma digital mediante la compra en una tienda virtual oficial o autorizada, usando internet y un método de pago electrónico.

Lo que se está viviendo en torno al formato físico no sucede solo en consolas. Ya ocurrió en el pasado con los ordenadores y últimamente con las plataformas de streaming. Estas han reducido drásticamente las ventas de formatos físicos como el DVD y el Blu-ray. Actualmente, son las que gestionan a su antojo cuándo un título estará disponible para el usuario.

Estos portales virtuales eliminan películas y series de forma habitual debido a recortes de costos, finalización de licencias o bajas visualizaciones y, para contrarrestar esta pérdida de contenido, existen varios entornos digitales que se encargan de rescatarlas.

Volviendo a los videojuegos, la compañía argumentó en su momento que "cada vez se venden menos juegos en formato físico, simplemente nos estamos adaptando a la preferencia general de los usuarios por los medios digitales". Algunos consumidores, como Iker Pérez, mencionan que "hemos sido empujados a cambiarnos al modelo estrictamente digital, yo soy jugador de PC y las opciones de juegos físicos son muy limitadas".

Una opinión compartida por el creador de contenido conocido en redes sociales como Ray Bacon en un vídeo de Instagram, que dice que "Sony ha dicho en el comunicado que la culpa es nuestra, que no compramos en formato digital, cuando en verdad nos han empujado ellos a comprar ese formato, ya que han hecho consolas con las que solo se pueden jugar de manera digital e incluso han puesto más cara la consola con lector de disco que la que no lo tiene".

Por su parte, otro joven jugador, Luis Sotomayor, explica que "hace un par de años me pasé a la PS5, me compré la que no tenía lector de discos, ya que era 100€ más barata sin ranura y, por ello, llevo ya un tiempo jugando únicamente con juegos en formato digital". Una situación que no le preocupa en absoluto, ya que detalla que "a día de hoy, vender discos y vender consolas con discos y adaptarte a ese público, en términos de costes, es una pérdida de dinero para las empresas que realicen videojuegos y los jugadores lo que queremos es que las empresas hagan videojuegos". 

Joven juega a un videojuego en el ordenador Pexels

Huelga declarada a Sony

A diferencia del punto de vista de Sotomayor, Abel Vallejo, jurista y miembro de Stop Killing Games, no se opone al formato digital en sí mismo, pero argumenta que "a nuestro modo de ver, sea cual sea el formato, el consumidor que paga por un videojuego debe poder seguir jugándolo". Vallejo aclara que el formato digital, tal y como está regulado hoy, "no ofrece esa garantía".

Por ello, el jurista advierte que "lo que pedimos es algo sencillo: que cuando compras algo, puedas seguir usándolo". No piden que cedan su propiedad intelectual. Solo solicitan que, cuando un juego deje de recibir soporte oficial, el distribuidor proporcione alguna solución de fin de vida que permita al consumidor seguir jugando. Una transición al digital "no tiene por qué ser negativa", aclara, "pero debe venir acompañada de garantías reales que aseguren que los derechos de los que el consumidor ha disfrutado hasta ahora no se vean mermados por el camino". Finalmente, declara que "es importante actuar ahora a nivel legislativo", ya que si se espera a que toda la industria haya completado la transición al digital, "será mucho más difícil establecer las protecciones necesarias".

Por su parte, la cadena de tiendas especializadas en videojuegos GAME se pronunció a través de un comunicado diciendo: "Amantes de los videojuegos, es el momento de defender lo que nos importa. Cada vez que desaparece una edición física, perdemos la libertad de disfrutar la afición tal y como queremos: la posibilidad de prestar un juego a un amigo, de revenderlo, de conservarlo o, simplemente, de elegir cómo y cuándo lo compramos, sin monopolios".

Pérez cuenta que, de hecho, "los jugadores de PlayStation declararon una huelga a Sony como protesta en la que animaron a los usuarios a no conectarse a PlayStation y no comprar juegos ni suscripciones durante un tiempo". Dejar de lado el formato físico "supondrá una pérdida de derechos para los jugadores que no podrán conservar, prestar o revender estos juegos", afirma Pérez, a lo que añade que "cabe destacar que con el formato físico nunca dejarás de poder jugar aunque la empresa retire la IP, algo que con el digital sí que pasa. Y lo que sucede cuando compras un juego digital es que en realidad no tienes una compra, tienes un derecho temporal de usarlo".

Otra de las principales "desventajas de este modelo", según narra Pérez, es que elimina el modelo de préstamo: "Ya no le puedes dejar tus juegos a tus amigos o viceversa", una afirmación que comparte Sotomayor, a pesar de que este último está a favor del formato digital. "A mí no me preocupa para nada que los videojuegos en físico desaparezcan, todo lo contrario, lo que me alarma es que, por mantener los juegos en formato físico, puedan desaparecer los juegos buenos", sentencia Sotomayor. Del mismo modo, expone que "los juegos online se actualizan diariamente, y por lo tanto, los físicos están perdiendo la batalla porque quedan obsoletos en comparación con el digital".

En el lado contrario de la balanza, algunos usuarios de videojuegos y creadores de contenido no tardaron en animarse a incentivar la huelga mencionada anteriormente por Pérez con el hashtag #PSBlackout. De este modo, hasta el pasado 30 de agosto solicitaron apagar durante esa semana las consolas, cancelar suscripciones y evitar compras digitales dentro de los juegos para intentar presionar económicamente a Sony. Ray Bacon, por su parte, ha pedido a la empresa que escuche a la comunidad y que "sepan que nos importa el formato físico, lo queremos y lo apreciamos".

Respuesta de Sony

A raíz de lo ocurrido, Sony lanzó un comunicado por correo electrónico a los usuarios recordando la normativa de los videojuegos: "Puede utilizar un producto digital en las formas descritas en la licencia, pero usted no es propietario del producto digital". Además, según el texto mandado, "usted compra una licencia personal para utilizar los productos digitales para uso privado. Su licencia para usar los productos digitales no es transferible".

Otra ventaja fundamental para las empresas: con la desaparición del producto físico, desaparece también la doctrina de la primera venta y, del mismo modo, algo que siempre ha sido un calvario para la industria audiovisual o la de videojuegos: la reventa. Cada juego que alguien adquiere de segunda mano es un juego que el fabricante deja de vender.

Los videojuegos se despiden del disco físico. ARCHIVO

Ahí puede estar la clave del tema. Esto no va de que los juegos físicos sean mejores o peores que los digitales, sino de "propiedad", como decía Pérez, "al final, el digital es como tener un piso en alquiler y tener algo físico es mucho más valioso que tenerlo digital".

Sumar reivindica el formato físico

Por su parte, Sumar ha reclamado al Gobierno español que actúe para garantizar que los consumidores puedan seguir eligiendo el formato físico de los videojuegos frente a la expansión de los modelos de suscripción y licencias digitales, y ha defendido que los jugadores sean "propietarios" de sus juegos y no "inquilinos precarios" dependientes de las multinacionales del sector.

Así lo plantean los parlamentarios Alberto Ibáñez y Nahuel González en una proposición no de ley registrada hace unos días para su debate en la Comisión de Cultura del Congreso, con la que solicitan que se asegure "el derecho a la libre elección de formato" y actuar contra posibles prácticas monopolísticas en la industria del videojuego y el cine doméstico.

La proposición insta además a la Administración a catalogar las obras cinematográficas, audiovisuales y de software de entretenimiento, incluidos los videojuegos, como bienes culturales protegidos, con el objetivo de garantizar derechos como el préstamo, el coleccionismo o la reventa de copias digitales.

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El texto sostiene que la desaparición de los discos eliminaría la competencia entre grandes superficies y tiendas especializadas y permitiría que la propia plataforma estableciera de manera exclusiva los precios, promociones y condiciones de acceso.

Por ello, la coalición de izquierdas ha reclamado al Ejecutivo que estudie las consecuencias económicas de esta futura transformación y traslade a la Unión Europea la necesidad de adoptar una serie de medidas que eviten situaciones de monopolio y abuso de posición en el mercado europeo por parte de las grandes empresas a la hora de distribuir y vender videojuegos en formato completamente digital.

13/09/2026