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El Ayuntamiento de Errenteria ha dado un nuevo paso en su estrategia de construcción de una memoria inclusiva con la instalación de una obra artística en el barrio de Altzate. Este trabajo ha sido concebido como símbolo del proceso de reconocimiento de las vulneraciones de derechos humanos registradas en el municipio durante las últimas décadas. La iniciativa pretende visibilizar el camino recorrido, reconocer el daño causado y consolidar un compromiso colectivo orientado a evitar que estos episodios se repitan en el futuro.
Este proceso de memoria ha contado con la implicación de múltiples agentes, entre ellos partidos políticos, asociaciones sociales, víctimas y ciudadanía a título individual, así como con el acompañamiento de la asociación Argituz. Desde el Consistorio destacan que esta labor compartida ha permitido avanzar en la construcción de un relato plural y en la generación de consensos en torno a la convivencia.
Obra de Ainhoa Redondo
Como reconocimiento a ese trabajo colectivo, el Ayuntamiento ha decidido situar en un enclave visible del municipio la obra de la artista local Ainhoa Redondo. La pieza, titulada La proteína de la memoria, se presenta como una aportación artística al proceso de reflexión y reparación simbólica impulsado en Errenteria.
Detalle de la obra
La obra se encuentra instalada en el paseo Mari Zozaia, en el barrio de Altzate, a la altura del número 7 y con vistas al río Oiartzun. Se trata de una creación realizada sobre papel, en acrílico negro, que combina técnicas de collage y pintura, incorporando además recursos digitales. Para su integración en el entorno urbano, ha sido adaptada a un soporte específico que permite su exhibición permanente.
En palabras de la propia artista, la obra se inspira en la idea de que el ADN humano está formado por “eslabones que bailan, habitantes que conviven y conversan en un sistema simbiótico complejo”. A partir de esta metáfora, Redondo plantea interrogantes sobre el origen, la evolución y la posible sanación de esos elementos entrelazados: “¿De dónde vienen estos eslabones?, ¿a dónde irán después?, ¿conseguirán liberarse los que están atrapados en la maraña?, ¿sanarán algún día las heridas?”, se pregunta la autora.
Visibilidad física al proceso
El Ayuntamiento subraya que la incorporación de esta obra responde a la voluntad de otorgar visibilidad física al proceso de memoria y convivencia desarrollado en el municipio. En este sentido, considera esencial que el recorrido realizado tenga una expresión tangible que interpele a la ciudadanía.
Asimismo, la elección de una creadora local refuerza el vínculo entre cultura, territorio y compromiso social. Desde el Consistorio se incide en el papel de la creación artística como herramienta para fomentar una mirada crítica y promover valores como el respeto, la diversidad y el diálogo.
Fuentes municipales insisten en que “la memoria es fundamental para construir una sociedad más justa y cohesionada”.