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Envejecimiento insignificante: el secreto de la longevidad de las tortugas

Un estudio ha encontrado una correlación entre los caparazones de estos reptiles y su longevidad
Tortuga marina.
Tortuga marina.

Aunque ningún ser vivo puede vivir eternamente, algunos se acercan más que otros a la inmortalidad. Este es el caso de Jonathan, una tortuga gigante de las Seychelles que, al nacer en torno a 1832, se ha convertido en el animal vivo más longevo de la Tierra. Pero, ¿cómo es posible que una tortuga haya llegado a vivir 190 años? Como respuesta a esta pregunta, la revista Science ha publicado dos estudios internacionales e independientes para conocer el proceso de envejecimiento de las tortugas.

Una de las investigaciones se ha basado en analizar 107 poblaciones de 77 especies de reptiles y anfibios de todo el mundo, lo que permitió establecer que tanto las tortugas como los cocodrilos y las salamandras envejecen más despacio y tienen una esperanza de vida mayor de lo que se esperaría de animales con un tamaño similar.

Así, se han comparado especies ectotermas, es decir, de sangre fría o que regulan su temperatura corporal en función de la ambiental, con endotermas, de sangre caliente o que mantienen su temperatura corporal de manera más o menos constante, para investigar cómo influyen los rasgos físicos protectores en su capacidad de envejecimiento. Una de las conclusiones a las que llegaron los investigadores fue que los caparazones duros que poseen la mayor parte de las especies de tortugas les ayudan a ralentizar su proceso de envejecimiento.

Además, otras protecciones como el veneno, las espinas o las armaduras también ayudan a los animales a envejecer más lentamente y a que tengan una mayor esperanza de vida en relación a su tamaño. Pero, ¿cómo es posible?

El caparazón duro de las tortugas ayuda a ralentizar su proceso de envejecimiento.

El caparazón duro de las tortugas ayuda a ralentizar su proceso de envejecimiento. Freepik

Según Beth Reinke, profesora en la Universidad del Noroeste de Illinois, esto se debe a que dicha protección les permite reducir sus tasas de mortalidad al evitar que sean comidos: "Es más probable que vivan más tiempo y eso ejerce presión para envejecer más lentamente". Reinke añade que, en el caso de las tortugas, también influye en la longevidad su ritmo de vida más lento.

Estas investigaciones también han servido para desmentir la hipótesis de que la manera en la que los animales regulan su temperatura corporal influye en su envejecimiento. Hasta ahora existía la idea de que los ectotermos, al depender del ambiente externo, a menudo cuentan con un metabolismo más lento, lo que les permite envejecer más despacio que los animales endoternos.

Sin embargo, los estudios apuntan a que la manera de regular la temperatura corporal de los animales, es decir, si son de sangre fría o caliente, no influye en su envejecimiento o en su esperanza de vida. De esta forma, mientras que la longevidad de los primeros varió entre 1 y 137 años, la de los primates, pertenecientes al segundo grupo, osciló entre 4 y 84 años. Eso sí, David Miller, profesor asociado de Ecología en la Universidad de Penn State, ha asegurado que esta relación sí que existe en las tortugas, "lo que sugiere que son únicas entre los ectotermos".

Además, se ha identificado un "envejecimiento insignificante" en al menos una especie de cada grupo de animales de sangre fría, entre las que se encuentran las tortugas. Según Reinke, "suena dramático decir que no envejecen en absoluto, pero básicamente su probabilidad de morir no cambia con la edad una vez que han dejado de reproducirse".

La probabilidad de morir de las tortugas, una vez que han dejado de reproducirse, no cambia con la edad.

La probabilidad de morir de las tortugas, una vez que han dejado de reproducirse, no cambia con la edad. Pixabay

En cuanto al segundo estudio, al mando de Rita da Silva desde la Universidad de Dinamarca del Sur, se analizaron 52 especies de tortugas terrestres y acuáticas, lo que les permitió concluir que el envejecimiento de algunas especies de tortugas puede reducirse si las condiciones ambientales son favorables, como por ejemplo en zoológicos o acuarios, en contraste con la naturaleza.

Así, dedujeron que en el 75% la senescencia, es decir, el proceso de envejecimiento biológico, era lenta e incluso insignificante y que el 80% experimentó una tasa de envejecimiento menor que los humanos. En concreto, especies como la tortuga griega cuentan con una tasa que no se distingue del cero.

Como afirma Miller, "el envejecimiento insignificante significa que si la probabilidad de que un animal muera en un año es del 1% cuando tiene 10 años, si está vivo a los 100 años, la probabilidad de morir sigue siendo del 1%".

Sin embargo, que el riesgo de muerte de las tortugas no aumente con el paso del tiempo no implica que no vayan a morir ya que, según Fernando Colchero, profesor en la universidad danesa, estos animales acabarán muriendo por enfermedades u otras causas.

2022-07-29T15:41:03+02:00
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