Actualizado hace 4 minutos
Con la llegada del frío, el edredón nórdico vuelve a ocupar un lugar protagonista en la cama. Para mantenerlo limpio y conservar su capacidad para abrigar, conviene lavarlo de vez en cuando, aunque no siempre es necesario hacerlo con tanta frecuencia como las sábanas. La buena noticia es que muchos modelos se pueden lavar en casa, siempre que se tengan en cuenta algunas precauciones para evitar que el relleno se apelmace o pierda volumen.
Lo primero: comprobar la etiqueta del nórdico
Antes de meter el edredón en la lavadora, es fundamental consultar las instrucciones del fabricante. No todos los nórdicos admiten el lavado doméstico: algunos requieren limpieza profesional y otros necesitan programas específicos según el tipo de tejido y relleno.
Los nórdicos sintéticos suelen ser más fáciles de mantener en casa, mientras que los de plumón o plumas naturales necesitan algo más de cuidado para conservar su ligereza y capacidad aislante. La etiqueta indica la temperatura máxima, si se puede utilizar la lavadora y qué opciones de secado están permitidas.
También conviene revisar que no haya descosidos ni pequeños agujeros por los que pueda salir el relleno durante el lavado. Si los hay, es mejor repararlos antes.
Edredón nórdico.
Cómo lavar el nórdico en la lavadora
Una de las dudas más habituales es si el edredón cabe en la lavadora. No basta con que entre en el tambor: debe quedar espacio para que se mueva durante el lavado. Si el nórdico ocupa prácticamente toda la capacidad, el agua y el detergente no se distribuirán bien y el aclarado puede resultar insuficiente.
En ese caso, lo más recomendable es acudir a una lavandería con máquinas de mayor capacidad. Forzar el lavado en una lavadora pequeña puede perjudicar tanto el relleno como el electrodoméstico.
Si el tamaño lo permite, estos son los pasos que conviene seguir:
- Utilizar un programa delicado: elegir el ciclo recomendado en la etiqueta, con una temperatura moderada si está permitida.
- Dosificar bien el detergente: es preferible emplear un detergente suave y no excederse con la cantidad, para evitar que queden residuos entre las fibras.
- Evitar el suavizante: no suele ser necesario y puede dejar residuos que afecten a las propiedades del relleno.
- Asegurar un buen aclarado: si la lavadora lo permite y las instrucciones lo aconsejan, un aclarado adicional puede ayudar a eliminar restos de jabón.
- Centrifugar según la etiqueta: un centrifugado adecuado facilita retirar parte del agua, aunque no debe utilizarse una velocidad que el fabricante desaconseje.
No es recomendable añadir lejía ni productos agresivos, ya que pueden dañar los tejidos o alterar el relleno.
Elegir el programa de la lavadora.
Cómo secarlo para que no se apelmace
El secado es uno de los pasos más importantes. Un nórdico puede salir de la lavadora aparentemente limpio, pero si conserva humedad en el interior, el relleno puede apelmazarse y aparecer malos olores.
Si la etiqueta permite utilizar secadora, hay que seleccionar una temperatura baja o el programa específico para prendas voluminosas. En los modelos aptos, unas bolas de secado pueden ayudar a redistribuir el relleno y recuperar el volumen. Es conveniente comprobar el edredón periódicamente, sacarlo y ahuecarlo con las manos para que se seque de manera uniforme.
Si no se puede usar secadora, hay que extenderlo en una superficie amplia y bien ventilada, evitando que quede amontonado o doblado durante horas. También conviene darle la vuelta y mover el relleno de vez en cuando. En los días húmedos, el proceso puede alargarse considerablemente.
Antes de volver a colocarlo en la cama o guardarlo, hay que asegurarse de que está completamente seco, también en el interior. Guardarlo húmedo favorece la aparición de olores y moho.
¿Cada cuánto hay que lavar el nórdico?
No existe una frecuencia única para todos los hogares. Como orientación, puede lavarse una o dos veces al año, por ejemplo, al terminar la temporada de frío y antes de guardarlo, siempre siguiendo las indicaciones del fabricante. Si se utiliza una funda nórdica y se cambia con regularidad, el relleno queda más protegido de la suciedad y el sudor.
Entre lavados, ventilar la habitación, airear el edredón y dejar que pierda la humedad acumulada ayuda a mantenerlo en mejores condiciones. Si aparece una mancha puntual, puede ser suficiente tratarla con cuidado, siempre que el tejido lo permita.
Mujer airea el nórdico al hacer la cama por la mañana.
Cómo guardarlo hasta el próximo invierno
Una vez limpio y seco, el nórdico debe guardarse en un lugar fresco y seco. Las bolsas de tela transpirables son una buena opción, ya que permiten que circule el aire. Si se utiliza una bolsa de compresión, conviene comprobar que el fabricante permite ese tipo de almacenamiento, especialmente en los rellenos de plumón, que pueden perder parte de su volumen si permanecen comprimidos durante mucho tiempo.
Con estas precauciones, el nórdico estará preparado para volver a la cama cuando bajen las temperaturas, sin necesidad de lavarlo más de lo necesario ni poner en riesgo su capacidad para abrigar.