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Para llegar a este lugar basta con tomar la carretera que sale del centro de Oñati en dirección a Arantzazu y desviarse hacia el pequeño barrio rural de Araotz. Desde el aparcamiento situado junto a la iglesia de San Miguel arranca el sendero PR-GI 3003, un camino circular de 7,5 kilómetros y poca dificultad balizado con marcas blancas y amarillas. La caminata sube de forma constante entre caseríos, gigantes megalíticos y prados hasta alcanzar el collado de Zeliaundi y la ermita de Santa Cruz, para después coronar la cima del monte Orkatzategi, un mirador único sobre los valles cercanos.
El ojo de Aitzulo
El plato fuerte del recorrido llega en el camino de descenso: el Ojo de Aitzulo. Conocido como una "catedral tallada en la roca", se trata de un conjunto de tres grandes agujeros perforados en el macizo por la erosión del agua a lo largo de milenios. El conjunto puede simular la estructura de un templo medieval, ya que cuenta con una entrada en forma de pórtico, una apertura superior que hace de cúpula y un ventanal ovalado que se abre sobre el abismo.
En las entrañas de la tierra
Bajo las mismas montañas donde se encuentra el Ojo de Aitzulo se abre un colosal laberinto subterráneo de más de 15 kilómetros de galerías excavadas por el río Aldaola.
En este enclave es posible visitar la Cueva de Arrikrutz, acondicionada con un trazado de pasarelas (la Galería 53) que desciende 50 metros en un recorrido de medio kilómetro rodeado de estalactitas y formaciones geológicas únicas. Arrikrutz destaca por su incalculable valor paleontológico, ya que en su interior encontraron el refugio de especies extintas como el rinoceronte lanudo, la hiena de las cavernas o el ciervo gigante. Sin embargo, su hallazgo más famoso es el esqueleto completo de un león de las cavernas, una criatura de más de tres metros de longitud que es el fósil más relevante y mejor conservado de esta especie en la Península.
Planes para completar la jornada
La visita a Araotz y las cuevas de Arrikrutz es la excusa perfecta para pasar un día entero.
La Basílica de Arantzazu, situada a pocos minutos en coche por la carretera principal de montaña, esta obra de la arquitectura y el arte vasco contemporáneo se encuentra al borde del barranco. En su edificación e iconografía hay obras clave de iconos de la cultura del siglo XX como Jorge Oteiza, Eduardo Chillida y Javier Sáenz de Oiza.
Un recorrido por el centro histórico de Oñati también es una buena opción de regreso a la parte baja del valle. De visitar la zona es imprescindible pasear por sus calles para contemplar la Universidad de Sancti Spiritus, el primer centro universitario fundado en Euskal Herria, la iglesia parroquial de San Miguel con su claustro construido sobre el río y los palacios señoriales que llenan sus plazas.