Vida y estilo

El secreto para acertar siempre con la sandía, según los expertos

Fijándonos en unos sencillos detalles visuales y gestos, es posible distinguir las piezas más maduras, refrescantes y sabrosas en la propia frutería
Péndulo de la sandía / Freepik

Comprar una sandía entera a veces puede darnos un poco de respeto. Al ser una fruta tan grande, da mucha rabia llegar a casa, abrirla y ver que está sosa, blanca o incluso pasada. El gran problema de la sandía es que, a diferencia de los plátanos o las manzanas, no madura una vez que se corta de la mata. Si se recoge verde en el campo, se queda verde para siempre. Por suerte, no hace falta abrirla para saber cómo está por dentro, ya que la corteza nos da pistas clarísimas para saber si el fruto está dulce y en su punto justo o si debemos continuar la compra y dejar la sandía para otro día.

Sandía en rodajas Slices of juicy red watermelon

El primer detalle que debemos buscar es la llamada mancha de suelo. Es esa parte de color diferente que tiene la sandía en un lado, que coincide con la zona que ha estado apoyada en la tierra mientras la pieza crecía. Si esa mancha es de color blanco o verdoso, significa que la sandía se cogió antes de tiempo. Lo que buscamos es una mancha de color amarillo crema o amarillo oscuro.

Peso y marcas

Si dudamos entre dos sandías, debemos coger una en cada mano y quedarnos siempre con la sandía que más pese. Al estar compuestas casi por completo de agua, una sandía pesada es señal de que está llena de jugo y con la carne firme. Las imperfecciones de la piel tampoco deben asustarnos. Si pesa poco, lo más probable es que ya se haya empezado a secar.

Se trata de una fruta idónea para verano por su alto porcentaje de agua, que compone el 92% de la pieza

Muchas veces vemos unas líneas marrones que parecen telarañas y pensamos que la fruta está mala. Es justo al revés: esas marcas son cicatrices de polinización e indican que las abejas visitaron mucho las flores de esa planta, lo que se traduce directamente en una sandía mucho más sabrosa y dulce. Debemos evitar las piezas perfectas sin defectos.

El sonido y el rabo

Para terminar de asegurarnos una buena elección, hay otras dos comprobaciones muy sencillas de hacer y que nos aportan más pistas sobre el estado de la fruta. La primera es darle unos golpecitos con los nudillos en el centro y escuchar. El sonido de una sandía en su punto debe ser hueco y rotundo, como si golpeáramos un tambor. Si el sonido es demasiado agudo, es que todavía está verde; y si suena sordo o blando, es que la sandía se ha pasado y está harinosa.

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Por último, hay que fijarse siempre en el rabito por donde estaba unida a la planta. Si el rabo de la sandía está seco y de color marrón, significa que se cortó en el momento perfecto, cuando la fruta ya había terminado de nutrirse. Si está verde y tierno, es que la arrancaron antes de tiempo y que la fruta está todavía verde. Siguiendo estos pasos en la frutería, nos aseguraremos de llevarnos a casa una buena sandía y refrescarnos durante el calor del verano.

09/08/2026