Euskadi siempre ha mirado al mar, pero el paso del tiempo y la evolución de la sociedad han hecho que esa relación cambie. Algunos oficios se pierden y otros deben adecuarse a nuevos materiales y nuevas formas de trabajar. En un momento en el que todo parece fabricarse en serie y se opta antes por desechar que por reparar, hay quien decide ir en dirección contraria y hacerlo, además, recuperando un oficio artesanal.
Es el caso de Carpintería Lombana, la empresa con la que tres hermanos de Bizkaia, Javi, Agus y Guille, restauran y construyen embarcaciones y estructuras de madera. Lo hacen desde su taller de Mungia con un mimo y una dedicación, la de la carpintería de ribera, que casi había desaparecido frente a nuevos materiales como la fibra. Trabajan a mano porque la forma y dimensión de las embarcaciones que entran a su taller no permiten el uso de procesos automatizados. Un trabajo minucioso que aprendieron gracias a la Asociación Itxas Egurra Haizean y a la ayuda de otros carpinteros del sector con quienes, lejos de rivalizar, apuestan por hacer red: "Nosotros a los demás carpinteros no los vemos como competencia, nos apoyamos entre todos para sacar las cosas adelante".
Su propuesta está teniendo una gran acogida, en gran parte porque el público valora lo diferente. "La gente se está cansando ya un poco del barco de fibra cada vez más grande. Quiero volver un poco a lo antiguo", explica Javi. Un bonito recordatorio de que hay cosas que de la mejor manera que se hacen es a mano. Puedes escuchar la entrevista completa en este podcast.