Política

El PP de Navarra busca nuevo líder con la falta de estabilidad y las dudas de fondo

García, que aspira a ser el sexto presidente en 14 años, debe apaciguar el partido en medio de una tremenda tormenta en la derecha navarra, que todavía no sabe cómo concurrirá a las elecciones
Javier García aspira a ser el próximo presidente del PP de Navarra

El PP de Navarra va a elegir nuevo presidente. Lo hará el próximo 4 de diciembre. Ese día se celebrará el congreso del partido, el octavo desde que en 2008 la formación se separó de UPN y recuperó su sigla.

Desde entonces, la filial navarra de uno de los partidos más importantes de España ha achacado una falta de implantación y estabilidad que le ha llevado a ser un partido residual.

La prueba no solo son unos discretos resultados en las forales o una casi nula representación municipal, sino también los cinco presidentes –con una gestora de por medio– que ha tenido la formación en 14 años de convulsa vida interna.

Ahora, el aspirante es Javier García. El parlamentario de Navarra Suma alcanzó un acuerdo con la senadora Amelia Salanueva y tiene más de los 90 avales que exigen los estatutos del partido para oficializar la candidatura. Tiene hasta las dos y media de la tarde de hoy para depositarlos. Y todo apunta a que es el único afiliado que ha conseguido reunir esa cantidad de apoyos.

Si finalmente es el único aspirante, García tendrá que apaciguar los ánimos internos, tocados tras la errática gestión de Ana Beltrán –caída en desgracia con la marcha de Pablo Casado–; trabajar la consolidación de la sigla en Navarra; y abrir el proceloso melón de las alianzas, con el futuro de UPN y Navarra Suma más en el aire que nunca. Mucho trabajo por delante.

El reto urgente

El primer reto que tiene el PP es zanjar de qué manera va a concurrir a las elecciones. Es el más urgente porque quedan seis meses para los comicios.

La coalición Navarra Suma está muerta, pero populares y regionalistas –Ciudadanos está fuera de combate– tantean un acuerdo electoral para las forales y las generales.

El PP, con mejores encuestas que en 2019, exige más protagonismo. Esparza va a medir hasta el último segundo qué le conviene más, si ir en solitario para ponérselo más difícil al PSN o ganar votos por la vía del acuerdo con el PP.

El acuerdo se decidirá en Madrid, al máximo nivel. García es un hombre de partido que tiene buena relación con UPN. Defenderá lo que le toque: un acuerdo con Esparza o un camino en solitario. Por cierto: no hay que perder de vista que Sayas y Adanero, expulsados de UPN, palpan continuamente el ambiente por si pudieran hacerse un hueco en el tablero.

El PP es una sigla en repliegue en muchos territorios –Catalunya, la CAV, Navarra– y lo prioritario es volver a tener representantes en las instituciones. Especialmente en los ayuntamientos, donde el PP es casi inexistente.

Restañar heridas

La agenda del próximo presidente del PP navarro va a tener mucha tarea en el capítulo local: la sigla vive del tirón de la marca a escala estatal, y necesita una implantación local fuerte para no ser un partido de restos y puestos de cuota, como lo es ahora.

Dentro de la organización, y a diferencia de Beltrán, se ve a García como una persona más cercana a la base y que en los últimos años ha conocido a los afiliados a pie de calle. En parte porque su escaño estaba en Pamplona y no en Madrid, lo que incluso le valió a Beltrán alguna reprimenda pública por parte del primer presidente, Jaime Ignacio del Burgo.

Y precisamente este es el último gran trabajo que tendrá que acometer el próximo presidente del PP: volver a cohesionar el partido. La larga etapa de Beltrán –que llegó en 2017– ha sido una época de descuido interno que ha generado desafección y rencillas.

Es un buen punto de partida que García haya alcanzado un pacto con Amelia Salanueva, mujer recuperada para la política por Beltrán y de la que se decía que podía plantarle cara al parlamentario. Juntos, no dejan demasiado margen a otras candidaturas con opciones.

Lograr una “candidatura de unidad”, como dijo García en su anuncio, puede ser el principio para coser el partido y alejar por primera vez en 14 años el fantasma de la inestabilidad. El verdadero reto será el de acabar también con el escaso tirón que ha acompañado al partido en Navarra.

Los seis presidentes del PP navarro, cinco desde 2008

Del Burgo (1989-1991)

El primer presidente. Jaime Ignacio del Burgo fue el primer presidente del PP hasta la integración con UPN, alianza que saltó por los aires en 2008.

Jaime Ignacio del Burgo durante una entrevista. Unai Beroiz

Palacios (2008-2009)

La puesta en marcha. El PP se refundó tras partir con UPN y el encargado de presidir la comisión constituyente fue el senador José Ignacio Palacios.

A la izquierda, el exsenador del PPN José Ignacio Palacios. EP

Cervera (2009-2012)

El nuevo PP. El diputado Santiago Cervera –hoy columnista de este periódico– fue el primer presidente elegido tras la refundación. Dimitió de su cargo en 2012.

Santiago Cervera. Archivo

Martín (2012-2014)

Portazo a los dos años. Enrique Martín de Marcos ganó el congreso, pero a los dos años se fue disgustado con la actitud de la dirección nacional del PP hacia la agrupación navarra.

Enrique Martín de Marcos. Javier Bergasa

Zalba (2014-2017)

Casi tres años de interino. Pablo Zalba asumió la gestora del PP tras el portazo de Martín de Marcos y estuvo casi tres años completos como interino.

Pablo Zalba. Archivo

Beltrán (2017-2022)

La caída desde Madrid. Beltrán ha sido la última. Políticamente tocada tras la caída de Casado y su traslado a Madrid, desde donde ha dirigido el partido con críticas internas.

Ana Beltrán EFE

15/11/2022