Polideportivo

El peaje vasco del Tour

Ion Izagirre, ahora en el Cofidis, venció en Morzine en 2016

Ion Izagirre y Pello Bilbao subrayan que las etapas vascas del Tour de 2023, que desean correr, servirán para filtrar la carrera porque se trata de jornadas "exigentes" que pueden dar algún susto a los candidatos a París

al sueño solo le hace falta el buen tiempo porque es una realidad. Hecho carne el deseo de la Grand Départ del Tour de 2023 en Bilbao, hay que mirar al cielo y cruzar los dedos porque Euskal Herria tiene esas cosas tan suyas en julio. Lo mismo hace sol que empujan fieros los puños de la galerna desde la costa, la terraza a la que se asomará el 1 de julio de 2023 la Grande Bouclé, que continuará acodada mirando al paisaje y arrullada entre el calor de la afición dos días más. Tres días de julio, el tríptico vasco del Tour, el sueño de una noche de verano. "Lo tenemos todo, la carrera más grande del mundo, la afición y los corredores de casa. Solo falta que haga buen tiempo". Eso dicho por Ion Izagirre, ganador de una etapa del Tour bajo una cascada de agua en Morzine en 2016, no se sabe si es sol o es lluvia. O ambos. Izagirre es hijo de la lluvia. Pello Bilbao prefiere el sol que le acaricia la piel cuando entrena por la costa vizcaina. Urdaibai en la memoria y en las piernas.

Ese hilo costero deletreará el espinazo de la etapa inaugural del Tour, que nace y muere en Bilbao, que se espera extasiado. "Si hace un buen día, será espectacular", imagina el vizcaino. Entre el Guggenheim y el parque Etxebarria se cruza un recorrido sinuoso, exigente, burlón. Un desnivel de 3.300 metros en una etapa de 185 kilómetros recostada al mar, con el salitre mezclado con el sudor. "Es un recorrido muy atractivo sin ser extremadamente duro. Subimos varios puertos, pero ninguno muy exigente. Tengo la impresión de que la primera etapa puede ser decisiva. Tiene semejanzas al comienzo de Bretaña del año pasado, en el sentido de que la primera etapa, por el recorrido que tiene, se resolverá en un grupo reducido", expone el gernikarra. La jornada inaugural, un trazado circular, soldará dos pasos por las cotas de Laukiz (2,2 km, al 6,9%), San Juan de Gaztelugatxe (3,5 km al 7,6%), Morga, (3,9 km a 4,1%), El Vivero (4,2 km al 7,3%) Pike Bidea (2 km al 9%) y la llegada, un kilómetro al 5%.

Considera el vizcaino que "el recorrido ayuda a meter un punto de estrés entre la subida a Pike Bidea y el final, también en subida. Es un trazado clásico, al menos para mí, que suelo entrenar por Urdaibai. Sin tener puertos que rompen, no hay descanso y eso acumula fatiga. Es un día que tiene 3.300 metros de desnivel. Las carreteras son limpias, buenas para rodar y dignas para un pelotón del Tour, pero seguro que hay tensión, habrá estrés. Creo que la carrera se moverá en Pike Bidea y de ahí a tope hasta meta. Un equipo puede tensar allí, sin romper del todo, para que luego se resuelva la etapa en la subida final en un grupo de 30 o 40 corredores".

Ion Izagirre maneja un discurso similar cuando observa el examen inicial del Tour. "La primera etapa es dura y puede haber algún susto. Son carreteras complicadas, en un continuo sube y baja, un recorrido rompepiernas, muy nervioso. Eso causará una tensión extra en el pelotón. Es posible que haya una escapada por delante, pero los de la general tendrán que estar muy atentos y seguro que entrarán en la pelea por la etapa. No te puedes despistar el primer día. El final, con Pike Bidea y la llegada en alto, servirá para filtrar la general. Seguro que hay una pequeña selección y mucha tensión. Se irá muy rápido". "Los esprinters tendrán que esperar. Es un final ideal para corredores como Alaphilippe, Van der Poel o Van Aert. Los corredores de la general tendrán que estar atentos", añade Pello Bilbao, entusiasmado con la idea de que el Tour atraviese Gernika en dos ocasiones. "Que el Tour pase dos veces por delante de mi casa es un sueño. Gernika ha pasado muy desapercibido en otras carreras, pero que pase el Tour, mejor imposible. Para nosotros es algo difícil de igualar, sinceramente".

"Que el Tour esté en casa es una pasada. Además venderá país y eso también es muy importante. Le dará otra dimensión a Euskal Herria. El Tour es el Tour. Tenemos nuestras carreras y hay que cuidarlas, pero el Tour es un regalo para la afición y para nosotros. El día que se presentaron las etapas, yo ya me imaginaba corriéndolo delante de los míos", añade Ion Izagirre, ilusionado con la idea de estar compitiendo con el calor del hogar en el universo Tour.

una oportunidad única

Con anterioridad, la carrera francesa solo partió de Euskal Herria en 1992. Donostia acogió la Grand Départ y fue testigo de la imperial actuación de Indurain, que conquistó el prólogo inaugural. De aquel hecho histórico Ion Izagirre y Pello Bilbao solo saben por lo que vieron en la tele años más tarde o por lo que les contaron. Ellos apenas eran unos niños. Pello Bilbao nació en 1990 y Ion Izagirre en 1989. "Que el Tour salga de Bilbao es algo histórico. Es la segunda ocasión que ocurre, después de la de Donostia en 1992. Es algo para no olvidar. Lo recordaremos siempre. Es algo que sueñas y ahora que sabemos que ocurrirá, el objetivo es llegar al Tour del año que viene sí o sí. Será mi objetivo exclusivo. Antes tenía el Tour y el Giro puestos al mismo nivel, pero esta vez tengo claro que la prioridad es el Tour", subraya el vizcaino. Ion Izagirre tampoco quiere perderse el Tour vasco. "Es algo histórico para todos, pero sobre todo, para los más jóvenes, que no tuvimos la oportunidad de vivirlo en Donostia. Para mí, correr en casa, delante de la familia, los amigos y la gente que quieres por las carreteras de casa es algo muy bonito. Espero que haya un gentío para animar. En realidad eso lo tenemos seguro. Es una gran motivación para nosotros. Además, la afición de Euskal Herria anima como la mejor".

Donostia, donde se izó la bandera el Tour de 1992, recibirá la segunda jornada de la Grande Bouclé, una etapa que partirá desde Gasteiz para conectar con la capital guipuzcoana tras recorrer 210 kilómetros. "No es tan dura como la primera, pero bueno, suma más de 200 kilómetros. Para un comienzo del Tour es exigente. Le dará otro punto de tensión. Se suben varios puertos que no son duros para un pelotón del nivel del Tour, pero que tampoco te dejan relajarte y descansar. No será una etapa cómoda, desde luego. Jaizkibel es el punto álgido de la etapa, pero a los favoritos no les hará mucho daño. Eso sí, no se podrán desentender porque el Tour no perdona. Cada segundo cuenta y depende de qué haya ocurrido en la primera etapa se verá. Lo que está claro es que si empiezas el Tour con retraso, ya tienes un gran problema", vaticina Ion Izagirre sobre un trazado que encola las subidas de Udana (4,6 km, al 4,7%), Aztiria (2,7 km al 5,3%), Alkiza (4,2 km al 5,8%), Gurutze (2,6 km al 4,7%) y Jaizkibel (8,1 km al 5,1%) antes de embocar en Donostia.

dejará huella

"Es un poco la idea de la clásica de San Sebastián. Son 210 kilómetros, que ya es un recorrido largo para ser la segunda etapa del Tour. Si a esto le sumas que es un sube y baja es un día en el que se acumulará fatiga. Aunque Jaizkibel no sea suficientemente duro para romper el pelotón siempre exige, tal vez alguno se pueda quedar, pero lo normal es que se pueda llegar al sprint o al menos en un grupo más numeroso que lo que se prevé en Bilbao. Desde Jaizkibel da tiempo a recuperar", radiografía Pello Bilbao. La tercera jornada nacerá en Amorebieta-Etxano, donde el gernikarra estrenó su palmarés profesional venciendo la Klasika de Primavera en 2014. "Es un regalo para un pueblo tan vinculado al ciclismo y a su equipo, la S. C. Amorebieta. Siempre ha gustado mucho el ciclismo. De Amorebieta tengo grandes recuerdos porque gané la Klasika Primavera. Que se traiga el Tour es muy bueno, pero hay que mantener la Klasika porque carreras como el Tour, al final, salen de carreras más humildes que son las que van enganchando a la gente al ciclismo", argumenta el gernikarra.

Una vez despegue el día camino de Iparralde, la etapa se encaminará hacia Baiona en paralelo a la costa tras ascender Trabakua, Milloi, Itziar y Benta. Completados los kilómetros por tierras de Hegoalde, el total sumará 530 kilómetros, la carrera francesa abandonará Gipuzkoa por Irun para enlazar con Iparralde. Serán tres días de competición en suelo euskaldun, con dos etapas íntegras que dejarán huella en lo que reste de carrera. "El tríptico vasco del Tour dejará huella a nivel de fatiga, son etapas peligrosas. Tal vez el hecho de que los velocistas no tengan una opción clara elimine algo de tensión, pero por otro lado se sumará el estrés de los que buscan la general y no quieren perder pie en los primeros días. Si te descuidas te puedes dejar buena parte del Tour en Euskal Herria", disecciona Pello Bilbao. Ion Izagirre refuerza esa idea. "Las etapas por Euskal Herria pueden servir para eso. No dirá quién ganará el Tour, pero tal vez alguien pierda opciones. No son las etapas clásicas de un comienzo de Tour en ese aspecto. Son etapas ideales para perder algo de tiempo y luego, olvídate". Será el maravilloso peaje vasco del Tour 2023.

 

01/02/2022