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Los vientos asociados a las tormentas reactivaron este sábado el incendio forestal de Senet, en el municipio de Vilaller (Lleida), provocando la formación de un pirocúmulo, un fenómeno que ya había sido previsto por el Grup d'Actuacions Forestals (GRAF) de los Bombers de la Generalitat debido a las condiciones extremas del fuego.
La cabeza del incendio alcanzó la cresta de la montaña a una altitud aproximada de 2.300 metros, donde el comportamiento del fuego favoreció la aparición de varios focos secundarios, algunos localizados hasta a un kilómetro de distancia del frente principal.
Los Bombers trabajan para evitar que el fuego se descontrole
Ante la evolución del incendio, los Bombers de la Generalitat mantienen como prioridad confinar las llamas e impedir que el fuego supere los principales ejes de contención establecidos.
El operativo se centra en proteger cuatro puntos estratégicos: el barranco de Escobedieso en el norte; la cresta del barranco de Munyidor al sur; el río Noguera Ribagorçana al oeste, y que no salte a una zona de pasturas cercana al valle de Boí al este.
El objetivo es impedir que el incendio realice carreras topográficas, un comportamiento especialmente peligroso que puede favorecer la formación de nuevos pirocúmulos y la aparición de focos secundarios a gran distancia.
En las labores de extinción participan cinco medios aéreos, efectivos del Grup d'Actuacions Forestals (GRAF) y del Equip de Prevenció Activa Forestal (EPAF).
No obstante, los Bombers han advertido de que la capacidad de actuación terrestre es "muy limitada", debido a que el incendio avanza por barrancos con fuertes pendientes, donde existe un elevado riesgo de desprendimientos y rodaduras de material, lo que dificulta el acceso de los equipos de extinción.