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El Departamento de Educación pilotará un plan pionero para que los directores veteranos sean mentores de docentes

El Gobierno Vasco lanza el proyecto Irakaskide, que aprovechará el año sabático de los profesionales que dejan la dirección para acompañar al profesorado novel
La consejera de Educación, Begoña Pedrosa, en una de las reuniones de trabajo de Eskola Bikaina Denontzat. / Irekia

El Departamento de Educación ultima los detalles de un paso inédito en su estrategia de transformación pedagógica. Según ha podido saber este periódico, la Consejería que dirige Begoña Pedrosa pondrá en marcha de cara al próximo curso escolar Irakaskide, un programa piloto diseñado para acompañar y tutorizar a los docentes que se incorporan por primera vez al sistema educativo público. La gran novedad del proyecto radica en la figura de los mentores del profesorado novato. Los directores y directoras de centros escolares que, tras concluir su mandato al frente de los colegios e institutos, pondrán su experiencia acumulada al servicio de las nuevas promociones de docentes.

La iniciativa, fraguada en el seno del foro de expertos en evaluación constituido en 2024 y en colaboración con las facultades de Educación del sistema universitario vasco, busca resolver una de las asignaturas pendientes del sistema, el tránsito entre la formación teórica y la realidad cotidiana del aula. En esta primera fase de prueba, el modelo se volcará con el colectivo de docentes noveles que se incorporan como funcionarios en prácticas tras superar los procesos selectivos. Para articular este acompañamiento, Educación recurrirá a un mecanismo introducido en el decreto de direcciones de 2023. Aquella norma fijó que, tras cumplir un periodo de ocho años al frente de un equipo directivo, los responsables escolares tenían la posibilidad de disfrutar de un año sabático orientado a su desarrollo profesional o a la colaboración en proyectos de innovación.

Será precisamente este perfil de profesional el que asumirá las labores de tutoría. “Muchas de las directoras y directores que han salido ya de esa responsabilidad tenían la posibilidad, después de ocho años, de tener un año en el que se pudiesen desarrollar profesionalmente”, explica a este diario la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, en una reciente entrevista en este periódico. “Muchas de esas direcciones van a ser mentores o mentoras de estos docentes noveles. Es un proyecto que se va a empezar a pilotar el curso que viene, es una primicia y se ha trabajado en el foro de expertos en evaluación. Es un proyecto muy bonito, muy ambicioso, que hay que hacerlo de manera muy tranquila, siempre pilotando, evaluando y buscando cuáles son los puntos que funcionan y los que no”, detalla la máxima responsable de la educación vasca.

El proyecto Irakaskide nace alineado con el cambio de tendencia registrado en las direcciones de la red pública. Tras años en los que resultaba complejo encontrar candidatos para asumir la gestión de los centros –hace una década la estabilidad rondaba apenas el 30%–, el nuevo marco de liderazgo pedagógico ha elevado la estabilidad de los equipos directivos hasta el 88%, su máximo histórico. “Para mí la clave está en que un docente profesional con experiencia dentro de nuestro sistema público diga Yo quiero ser director o directora porque creo que puedo aportar este liderazgo pedagógico a este proyecto educativo”, señala Pedrosa. “Que el 88% de las direcciones sean estables quiere decir que tienen un proyecto de dirección desarrollado por ese equipo directivo que se ha formado y quiere liderar. Es una muy buena noticia”.

Un despliegue progresivo

Desde el Ejecutivo Vasco subrayan que la implantación de Irakaskide se abordará de forma gradual. La intención de Educación es testar el modelo a pequeña escala durante el próximo ejercicio, evaluar sus fortalezas y ajustar los mecanismos de acompañamiento antes de generalizarlo en la red educativa. Paralelamente, el Departamento trabaja de la mano de las facultades de Educación para afinar el perfil del profesorado del futuro. “Hemos hecho un ejercicio de ver cómo podemos acercarnos en ese perfil que tiene que tener un profesional de la educación y ese trabajo se va a desarrollar en los próximos años”, apunta la consejera. Con este conjunto de medidas, Educación pretende garantizar que los nuevos docentes adquieran competencias sólidas en sus primeros pasos y, al mismo tiempo, ofrecer un cauce de desarrollo estimulante a los directivos salientes.

El Departamento de Educación, a través de la iniciativa Eskola Bikaina Denontzat, ha trazado la hoja de ruta para definir el nuevo perfil docente en Euskadi, un modelo en el que la excelencia académica camine irremediablemente de la mano de la inclusión, la interculturalidad y el bienestar socioemocional. El documento base de este programa, diseñado para atajar la segregación y garantizar la equidad en el sistema educativo vasco, pone el foco en la urgencia de armar al profesorado con nuevas herramientas. Ya no basta con dominar la materia o la didáctica clásica. El nuevo esquema competencial exige profesionales con la sensibilidad y la preparación necesarias para gestionar la diversidad sociocultural y los distintos ritmos de aprendizaje que conviven hoy bajo el techo de una misma clase. A la irrenunciable competencia lingüística, vital para afianzar el uso del euskera como eje vertebrador en entornos cada vez más plurilingües, se suma ahora con fuerza la capacidad para detectar y canalizar las necesidades emocionales de los estudiantes, garantizando un clima escolar sano que prevenga los conflictos.

Nuevo perfil docente

Para que esta radiografía del docente del futuro no se quede en una mera declaración de intenciones, Eskola Bikaina Denontzat propone una auténtica reconversión en la manera en que los profesionales de la enseñanza se preparan. El planteamiento sugiere revisar desde los cimientos la formación inicial, reclamando que los grados universitarios de Magisterio pisen más la realidad de los centros y ofrezcan respuestas prácticas a los retos de la escuela inclusiva. En paralelo, se aboga por dar una vuelta de tuerca a la formación continua, desterrando la cultura de los cursos individuales para apostar por un reciclaje profesional colaborativo que nazca y muera en el propio centro escolar, al servicio de su proyecto educativo específico.

Sin embargo, todo este andamiaje requiere de unos cimientos laborales sólidos. Por ello, la propuesta subraya que el éxito de este nuevo modelo pasa, de forma ineludible, por garantizar la estabilidad de las plantillas. En un contexto donde la alta rotación dificulta a menudo el arraigo de las iniciativas, fidelizar a los equipos docentes en los centros se erige como la única vía para dar continuidad a las estrategias de inclusión, asegurar un acompañamiento estrecho al alumnado más vulnerable y consolidar, en definitiva, esa escuela excelente y para todos que persigue e Eskola Bikaina Denontzat.

01/08/2026