Vida y estilo

El ascenso involuntario del grupo Zeatikez: "Esto no deja de ser un hobby"

Pese al éxito y las buenas críticas obtenidas por su primer trabajo, el EP ‘Esan ez genuena’, el joven grupo pop donostiarra afirma que está en la música para “pasárselo bien”
Zeatikez hacen pop-rock para todos los públicos en euskera. / Jorge Elisburu

Víspera de concierto. 4 de la tarde. Cinco chavales de Donostia de entre 21 y 23 años ensayan en uno de los locales de Errekalde, a las afueras de la ciudad. Es un espacio pequeño donde, sentados en el suelo, caben a duras penas. Falta un componente a la cita, ya que son seis en este grupo paritario formado por tres chicas (Mirian Arraiza, June del Campo e Izaro Larrañaga) y tres chicos (Telmo Bastida, Iker Urbe y Beñat Lizartza) que han vivido un verano movidito desde que el 17 de julio rompieran un silencio de varios meses con un concierto multitudinario en las fiestas del Carmen, en el puerto donostiarra. Allí compartieron cartel con el colectivo travesti navarro Maruxak y el artista oiartzuarra Bengo, una de las figuras al alza del panorama pop euskaldun.

“Teníamos muchas ganas por ser el primero del verano y porque había habido mucho ruido a nuestro alrededor. Se creó una energía muy guay”, resume June (voz y guitarra). “Sabíamos que iba a estar nuestra gente allí”, añade Telmo Bastida (piano, voz). Mirian ya estaba de vuelta de su viaje al extranjero de la beca Erasmus y los seis se habían encerrado en el local de ensayo durante unos diez días para preparar a conciencia su regreso a los escenarios. El “ruido” (ahora se diría hype) que había alrededor de la banda se había fraguado durante la primera mitad del año, donde su primer trabajo, el EP de siete temas Esan ez genuena, publicado a finales de 2025, empezó a cobrar fuerza en la radio vasca y en las plataformas musicales. Curiosamente, su canción más conocida, Ispilu aurrean, electrónica y bailable, es la que más aleja del amable molde pop-rock del grupo.

Una de sus frases más repetidas, casi convertido en un eslogan, es que son seis amigos que están en esto de la música para “pasárselo bien”. Aunque hayan escalado hasta lo más alto de la emisora Gaztea y les llamen para tocar de distintos rincones de Euskal Herria (de la Aste Nagusia de Bilbao a Pamplona, pasando por las fiestas de barrio de Donostia), no tienen mayor ambición que plantear la música como una manera de divertirse en cuadrilla. Todos menos June, que trabaja como monitora de surf, estudian una carrera universitaria y nadie parece tener la menor intención de aparcar sus actuales vidas y dedicarse exclusivamente a la música. Telmo lo cuenta con una claridad que asombra: “Esto no deja de ser un hobby y así va a seguir siendo. Nuestra idea nunca ha sido que nos escucharan, sino juntarnos y echarnos unas risas, tomarnos unas birras, cantar y ya está. Ese es nuestro pilar”.

Historia de un flechazo

Es innegable que Sergio Cruzado, cabeza visible de Ginmusica y mánager, entre otros, de Izaro, Belako o Niña Coyote eta Chico Tornado, tiene un ojo clínico para detectar a artistas con talento y potencial comercial. June se ríe al recordar cómo recibió una primera llamada de Cruzado pensando que era spam. Al parecer, el responsable de Ginmusica había oído a Zeatikez en la radio y acudió a la presentación del disco el pasado diciembre en la carpa que Gure Zirkua montó en los alrededores del centro comercial Urbil. Tras una comida con la banda al completo, enseguida llegaron a un acuerdo. Según describen los miembros del grupo, fue un “amor a primera vista” y no dudan en definir a Cruzado como una persona cercana y resolutiva, una figura paterna que les libra de la burocracia y les organiza literalmente la vida. 

La fuerza de la inercia

Llegamos a uno de los puntos más peculiares de la corta historia del grupo. Según el relato compartido de Mirian y June, sus dos vocalistas principales, ambas autodidactas, en abril del año pasado decidieron juntarse y empezar a trastear juntas con algunas canciones que tocaban en la intimidad de sus habitaciones. A continuación, se fueron uniendo los demás sin un plan demasiado definido y las piezas empezaron a encajar por si solas, como por inercia. “Al principio nadie pensó en montar un grupo”, reconoce June. De hecho, cuando se puso sobre la mesa la idea de crear una banda “parecía que ni siquiera tenía forma”, añade la cantante y guitarrista.

Nada parece premeditado ni buscado, incluida, aseguran, una música abiertamente comercial, ideal para cualquier tipo de oyente, que ha sido comparada con Coldplay, Ken Zazpi, Idoia o incluso Izaro. Con las dos últimas comparten la misma agencia de managment, la oficina donostiarra Ginmusica. ¿No les preocupa que les etiqueten de ñoñostiarras o sensibleros? Beñat vuelve a poner los puntos sobre las íes: “La música que hacemos es para nosotros, esa es la filosofía: que primero nos guste a nosotros. Nunca haremos música para que le guste a alguien de Amurrio o de donde sea”, afirma. Y aunque están trabajando en nuevas canciones, no se fijan una fecha para darle continuidad a su primer trabajo. “Sobre la marcha, ya se verá”, dicen. Como todo en este grupo.

Con los pies en el suelo

Este verano, en un pódcast dijeron de ellos que lo iban a “petar”. Ya se sabe que son uno de los grupos noveles mimados por Gaztea casi desde su aparición en escena. En abril fueron invitados, junto a otros artistas como Nøgen, Janus Lester o Süne, a la Fan Zone de la Real en Sevilla, con motivo de la final de la Copa del Rey. Pese a todo el runrún que se ha generado a su alrededor, los jóvenes músicos de Zeatikez aseguran que no han cambiado ni una coma su forma de relacionarse con la música. Son los mismos amigos que se juntan para ensayar por diversión y disfrutar de su tiempo libre. Se mantienen un poco al margen de los cantos de sirena de quienes dicen que serán el próximo bombazo de Euskal Herria. Tienen los pies en el suelo. Los elogios y las críticas, principalmente positivas, que han recibido desde el lanzamiento de su EP de debut les sirven de “aprendizaje”.

20/09/2026