Actualizado hace 46 minutos
Dormir bien no solo depende de mantener acostarse pronto o de tener un espacio de descanso cómodo.
La alimentación también influye en la calidad del sueño. Lo que comemos, especialmente durante las horas previas a acostarnos, puede favorecer el descanso o, por el contrario, dificultar la conciliación del sueño.
Entre los alimentos que mejoran el descanso destacan aquellos que aportan triptófano, un aminoácido que participa en la producción de serotonina y melatonina.
Los huevos, los productos lácteos, el pescado, las legumbres y los frutos secos contienen triptófano y pueden incorporarse con facilidad a una cena ligera y variada.
Los alimentos ricos en magnesio también son interesantes. Este mineral se encuentra, entre otros alimentos, en almendras, nueces, semillas, legumbres, cereales integrales y algunas verduras de hoja verde. Además, mantener una alimentación variada permite obtener otros nutrientes necesarios para el funcionamiento normal del sistema nervioso.
Las frutas son otra opción adecuada, especialmente como parte de una cena ligera. El kiwi, por ejemplo, ha sido estudiado por su relación con una mejora de determinados parámetros del sueño. Las cerezas, especialmente las variedades ácidas, también han sido investigadas debido a su contenido en melatonina y otros compuestos.
La alimentación es clave para dormir mejor
Hábitos que afectan al descanso
Por el contrario, otros hábitos alimentarios pueden perjudicar el descanso.
Las cenas muy abundantes o ricas en grasas pueden provocar digestiones pesadas, mientras que el consumo de cafeína durante las horas previas a dormir puede retrasar la conciliación del sueño.
El café no es la única fuente: el té, las bebidas energéticas, el chocolate y algunos refrescos también contienen cafeína.
En definitiva, no existe un alimento capaz de garantizar por sí solo una noche de sueño reparador.
La alimentación debe entenderse como una pieza más dentro de un conjunto de hábitos saludables. Optar por cenas equilibradas y no demasiado copiosas, limitar la cafeína en las horas previas al descanso y mantener horarios regulares puede contribuir a crear unas condiciones más favorables para dormir bien.