La reunión entre PNV y EH Bildu para hablar sobre el euskera como requisito en las ofertas públicas de empleo será la semana que viene, porque la izquierda abertzale ha pedido que se retrase, según anunció este jueves el portavoz jeltzale en el Parlamento Vasco, Joseba Díez Antxustegi, en ETB-2. En ese encuentro, el PNV quiere plantear a EH Bildu que permita la aprobación de la propuesta jeltzale como retoque puntual, dentro de un proceso gradual en que el PNV se compromete a ofrecerle una interlocución continuada para evaluar los resultados. Pero, sobre el fondo del asunto, el PNV sigue sin ocultar que las propuestas de ambos partidos están muy alejadas, porque la propia EH Bildu admite que su iniciativa es “inversa” al modelo vigente y al planteamiento jeltzale.
Y, en cualquier caso, Díez Antxustegi quiso recriminar a Pello Otxandiano que realice declaraciones públicas que no ayudan, que “tensionan el clima” tratando de sembrar la discordia entre PNV y PSE y proyectar que no están de acuerdo en la gestión de la vivienda cuando acaban de aprobar una ley y un decreto. “Esto mina la confianza de cara a la negociación y, además, no es verdad”, sentenció.
“Habíamos propuesto hacer la reunión hoy, pero nos han pedido que se atrase a la semana que viene”, dijo, aunque Pello Otxandiano había sostenido en público que es EH Bildu quien lleva dos meses esperando y que el café “se ha enfriado”. Preguntado sobre las declaraciones de Oskar Matute en Onda Vasca, quien pidió buscar un acuerdo en base a los mínimos comunes, el jeltzale constató que los modelos “son muy diferentes”. “Nosotros proponemos hacer cambios en el modelo actual que es de éxito, un proceso gradual para ir paso a paso y analizarlo conjuntamente; y su propuesta va destinada a cambiar de arriba abajo, a invertir el modelo”, sostuvo, para añadir que “pediría a los partidos” que se van a sentar en la mesa “un clima de colaboración, no estar escuchando declaraciones que tensionan el clima, que el portavoz intente generar diferencias” entre PNV y PSE en vivienda, porque “mina la confianza de cara a la negociación”. “Intentar generar un clima de conflicto sin responder a la realidad no facilita la colaboración”, zanjó.