La región Centro de Portugal se posiciona como el destino más extenso del país luso, abarcando aproximadamente el "33% del territorio" y agrupando a 100 municipios con una oferta turística heterogénea. Durante su intervención en Onda Vasca, Sergio Da Costa, técnico de turismo de la región, ha subrayado la singularidad cultural de la zona, ejemplificada en el Fado de Coimbra. A diferencia de la variante más comercial de Lisboa, este estilo vinculado a la Universidad de Coimbra -la más antigua de Portugal- posee la particularidad de ser "cantado solamente por hombres", manteniendo una tradición centenaria.
Gran patrimonio cultural
El patrimonio histórico constituye uno de los pilares fundamentales del atractivo regional. Además de la universidad, el Centro de Portugal alberga otros cuatro lugares clasificados por la UNESCO: los monasterios de Alcobaça y Batalha, el castillo templario de Tomar y los grabados rupestres de Vale do Côa. A este legado arquitectónico se suma el turismo religioso, con el Santuario de Fátima a la cabeza, y la recuperación de la herencia sefardí a través de la Red de Juderías. En este sentido, da Costa destaca la localidad de Belmonte, donde existe "una sinagoga en funcionamiento con rabí y un museo judío" que relata la historia de una comunidad que permaneció oculta hasta el siglo XX.
Turismo de naturaleza y costa
En cuanto al paisaje y la naturaleza, la región ofrece contrastes geográficos que permiten al visitante desplazarse rápidamente entre entornos radicalmente distintos. Desde la Sierra de Estrella, el punto más alto de la Portugal continental y único lugar donde es posible practicar esquí, hasta los "300 km de playas y de pueblos costeros". En el litoral sobresale Nazaré, mundialmente conocida por su campeonato de surf y su "ola gigante", que en los meses de invierno puede alcanzar los 26 metros de altura. Asimismo, la ciudad de Aveiro, definida como la "Venecia portuguesa", ofrece recorridos en sus barcos típicos, los moliceiros, y una repostería única basada en los "ovos moles".
La conectividad y la cercanía con el Estado han consolidado al turista vecino como el principal motor del sector en la zona. Según los datos aportados por Sergio da Costa, el mercado estatal lidera las estadísticas con 650.000 pernoctaciones, una cifra que duplica la de otros mercados importantes como el francés. Con el objetivo de recorrer esta diversidad de "aldeas históricas", pueblos de pizarra y rutas vinícolas, el técnico recomienda un itinerario de aproximadamente dos semanas para disfrutar de una experiencia completa en el corazón de Portugal.