Con motivo del Día Internacional de la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica, Marisa Arribas, paciente de estas dos enfermedades crónicas y vicepresidenta de la asociación Eman Eskua, ha visibilizado el calvario de quienes conviven con estas patologías invisibles ante la sociedad y, a menudo, ante el sistema sanitario.
Tras un periplo de siete años para obtener un diagnóstico, Arribas describe una realidad marcada por un "dolor y cansancio brutal" las 24 horas del día, llegando incluso a sentir dolor en la raíz del pelo.
La paciente denuncia que, tras recibir el nombre de su enfermedad, muchos médicos optan por dar el alta sin ofrecer soluciones ni seguimiento, dejando a las personas -en un 95% mujeres- en una situación de abandono total y sintiéndose "un lastre" para su entorno.
Ante esta falta de empatía y recursos públicos, destaca la labor vital de las asociaciones como espacios de acompañamiento y gestión del dolor, a la vez que reivindica la creación de unidades especializadas e investigación para que el diagnóstico no sea sinónimo de desahucio médico.