El Parlamento de Navarra afronta este jueves un pleno incierto. La proposición de ley de UPN para blindar la enseñanza concertada llega a la cámara en un escenario de desacuerdo entre los socios del Gobierno foral. Lo que comenzó este miércoles como una jornada de esperanza para el bloque progresista, con un principio de acuerdo entre el PSN y Geroa Bai sobre el concierto con los centros de educación concertada, terminó saltando por los aires a última hora de la tarde, a escasas horas de que se produzca la votación definitiva.
Un "acuerdo de mínimos"
La jornada del miércoles arrancó con una actividad frenética en los pasillos del Parlamento. Tras una mañana maratoniana de negociaciones, el PSN y Geroa Bai anunciaron un pacto que parecía desactivar la ofensiva legislativa de UPN. El compromiso alcanzado buscaba dar respuesta a la preocupación por el cierre de aulas derivado de la caída de la natalidad, un problema que afecta tanto a la red pública como a la concertada.
Según los términos del acuerdo inicial, el Gobierno de Navarra se comprometía a impulsar un estudio sobre el cierre de aulas públicas que se encontraran en situaciones similares a las concertadas. Además, se establecía que la decisión sobre el cierre de unidades no tendría una proyección automática, permitiendo que los centros pudieran modificar el número de aulas durante la vigencia de su concierto para adaptarse a la demanda real.
Otro de los puntos clave era la creación de una mesa de trabajo durante el segundo semestre de 2026 para analizar el futuro del sistema educativo navarro. Esta mesa, según el documento pactado, debía examinar el impacto de la demografía, la despoblación y los flujos migratorios, siempre bajo la premisa de la defensa de la educación pública como eje vertebrador. Geroa Bai valoró este paso como un "acuerdo de mínimos" que permitía corregir decisiones unilaterales del Departamento de Educación que consideraba inadecuadas.
El punto de inflexión: la rebelión de las ikastolas
Sin embargo, la estabilidad del pacto apenas duró unas horas. El clima de entendimiento se quebró a las cinco y media de la tarde, momento en el que la Federación Navarra de Ikastolas compareció en rueda de prensa. El portavoz de la federación, Oier Sanjurjo, fue tajante al afirmar que el acuerdo entre socialistas y la coalición de Barkos "da la espalda" a sus reivindicaciones.
Desde la red de ikastolas se denunció que la decisión de cerrar aulas es "arbitraria" y responde a "razones políticas" y no técnicas. Según este colectivo, el plan del Gobierno busca "limitar el futuro de las ikastolas" y obstaculizar la extensión de la educación en euskera por todo el territorio foral. Esta presión social y educativa hizo mella inmediata en las filas de Geroa Bai.
El acuerdo "salta por los aires" por el caso de Lizarra
Minutos después de la intervención de las ikastolas, Geroa Bai dio por muerto el acuerdo. Pablo Azcona, portavoz parlamentario de la coalición, argumentó que no existían garantías suficientes para el cumplimiento de lo pactado. El principal escollo surgió al intentar plasmar "negro sobre blanco" la situación de la ikastola de Lizarra, que cuenta con 31 preinscripciones y solicita mantener dos aulas.
Geroa Bai sostiene que la propuesta del PSN para este centro concreto dista mucho de la solución planteada por ellos, la cual, aseguran, cuenta con el aval de la jurisprudencia del Tribunal Supremo. Ante esta discrepancia, la coalición nacionalista advirtió que, salvo un cambio radical de postura de los socialistas, no veían posible retomar el acuerdo antes del pleno de este jueves.
El PSN exige "lealtad y cumplimiento" de la palabra dada
La reacción de los socialistas no se hizo esperar. La portavoz parlamentaria del PSN, Ainhoa Unzu, pidió a su socio que "reapacite" y mantenga su compromiso por el "interés general de la ciudadanía". Los socialistas ratificaron el acuerdo en su totalidad, subrayando que ellos "siempre cumplen con su palabra".
Desde el PSN se criticó que, una vez cerrado el pacto político, Geroa Bai pretendiera incorporar cuestiones que, a juicio de los socialistas, no se ajustan al marco legal vigente. "Los socialistas siempre trabajamos desde el principio de legalidad para evitar arbitrariedades e inseguridad jurídica", sentenciaron a través de un comunicado, insistiendo en que la prioridad debe ser la seguridad de los centros, el alumnado y las familias.
El pleno de la incertidumbre
Con este cruce de reproches, el Parlamento de Navarra llega a la votación de este jueves sin un resultado claro en la votación. La proposición de ley de UPN, que busca blindar la concertada ante los planes de Educación, podría prosperar si los socios de Gobierno no logran reconducir la situación.
A esta hora, lo único que queda claro es que la falta de una postura común entre PSN y Geroa Bai ha dejado al Ejecutivo foral en una situación de debilidad frente a la oposición.