Confebask se mantiene firme en su negativa a negociar un Salario Mínimo Interprofesional (SMI) propio para Euskadi. La presidenta de la patronal vasca, Tamara Yagüe, ha respondido este martes a la petición de los sindicatos ELA y LAB al lehendakari de presionar a los empresarios para sacar adelante un SMI vasco. "No tenemos competencia ni legitimidad para negociar un SMI interprofesional" en la CAV, ha señalado Yagüe tras reunirse con Imanol Pradales dentro de la ronda de encuentros que el jefe del Ejecutivo vasco ha llevado a cabo estos días.
En la reunión que mantuvieron ELA y LAB con Pradales el lunes, los sindicatos criticaron la "inacción" y la falta de una "actitud proactiva" del Gobierno Vasco para negociar un acuerdo en esta materia y exigieron presionar de forma directa a la patronal para alcanzar un acuerdo.
Yagüe reiteró que no hay nada de que hablar y se remitió a la sentencia que "impide la negociación del SMI, tal y como lo propone ELA", en referencia a la resolución del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) que avala su falta de legitimidad legal sobre este asunto, competencia exclusiva del Gobierno español.
No obstante, la patronal se ha abierto a negociar un SMI "referido a los convenios", pero siempre y cuando se aborden conceptos como la "productividad, competitividad", o el "absentismo", de cara a poder tener "mejores condiciones salariales y laborales".
Pacto de país
Por otro lado, Yagüe ha trasladado al lehendakari la necesidad de promover un pacto de país para lograr una "transformación competitiva que permita la supervivencia de nuestro tejido productivo".
"La competitividad ya no puede entenderse únicamente como un objetivo empresarial. Constituye una condición imprescindible para preservar nuestro tejido empresarial y con ello nuestro bienestar colectivo, garantizar empleos de calidad, sostener unos servicios públicos excelentes y ofrecer oportunidades a las próximas generaciones", ha apuntado. En este sentido, ha advertido de que "la prosperidad económica y el bienestar social del que hoy disponemos en Euskadi no están garantizados" por "los enormes desafíos a los que nos enfrentamos nosotros y el conjunto de Europa".
Otra de las preocupaciones de las empresas vascas es el reto demográfico. "Euskadi podría acumular un déficit de 240.000 personas trabajadoras en apenas diez años, si no se actúa a tiempo. Y vamos tarde. El 91% de las empresas vascas confiesan tener ya problemas de contratación. De hecho, el reto demográfico se ha convertido en una brecha estructural de talento que condiciona la competitividad", ha asegurado Yagüe.
Por ello, la responsable de Confebask ha propuesto a Pradales una estrategia compartida sobre reto demográfico y talento que pivote sobre una gobernanza integral, una política específica de inmigración para el empleo, otra de generación del talento necesario, y una más de arraigo y activación del talento local.