Cocinar de forma saludable no consiste solo en escoger buenos ingredientes. La temperatura, los utensilios, los recipientes y la forma de preparar los alimentos también pueden influir en nuestra exposición a determinadas sustancias. No se trata de tener miedo a cocinar ni de eliminar materiales de nuestra cocina de forma indiscriminada, sino de conocer algunas pautas sencillas que permiten reducir riesgos y cuidar mejor nuestra alimentación.
1. Controla las temperaturas
Evita quemar o carbonizar los alimentos. Las cocciones muy intensas pueden favorecer la formación de compuestos no deseados, como la acrilamida, una sustancia química nociva que se forma de manera natural cuando cocinas alimentos ricos en almidón y azúcares (por ejemplo las tostadas de pan, las patatas, las croquetas cubiertas con pan rallado o algunos cereales) a temperaturas superiores a los 120 grados.
En el caso de carnes y pescados, también es importante controlar la temperatura y conviene evitar que se quemen o entren en contacto directo y prolongado con las llamas.
El acero inoxidable es uno de los materiales más recomendados para sartenes y ollas.
2. Elige bien los materiales
Prioriza materiales destinados al uso alimentario y adecuados para cada preparación, como el acero inoxidable, el vidrio, el hierro o la cerámica de calidad.
Si utilizas sartenes antiadherentes, evita calentarlas vacías a temperaturas muy elevadas y no las sometas a un uso que pueda deteriorar su revestimiento. Cuando aparezcan arañazos profundos, desprendimientos o daños importantes, es recomendable sustituirlas.
Las sartenes antiadherentes rayadas, mejor tirarlas.
3. Cuidado con los recipientes
Para conservar, congelar o calentar alimentos, utiliza recipientes diseñados específicamente para cada finalidad. El vidrio puede ser una opción práctica y versátil, especialmente para almacenar y recalentar comida. En el caso de los recipientes de plástico, comprueba siempre que sean aptos para el uso previsto y respeta las indicaciones del fabricante.
4. No reutilices recipientes de un solo uso
Los envases diseñados para un uso concreto no necesariamente están preparados para calentarse, congelarse o reutilizarse repetidamente. Evita utilizar envases desechables para almacenar o recalentar comida de forma habitual si el fabricante no indica que son aptos para ello.
5. Varía las técnicas de cocción
Alternar vapor, hervido, guisos, horno, salteados y otras técnicas permite evitar depender constantemente de cocciones a temperaturas muy altas. Además, variar la forma de preparar los alimentos ayuda a mantener una alimentación más diversa y equilibrada.
6. Ventila la cocina
Una buena ventilación ayuda a reducir el humo y otros productos generados durante la cocción, especialmente al freír, asar o cocinar a altas temperaturas. Utiliza la campana extractora cuando sea necesario y procura que la cocina tenga una adecuada renovación del aire.
7. Mantén los utensilios en buen estado
La limpieza y el mantenimiento también son importantes. Lava correctamente las superficies y sustituye los utensilios que presenten grietas, desprendimientos, corrosión o daños importantes. No olvides limpiar periódicamente la campana, los filtros y las superficies donde se acumula grasa.
En definitiva, cocinar de forma saludable no significa eliminar materiales o alimentos concretos de manera indiscriminada. Se trata de utilizar cada utensilio y recipiente de acuerdo con su finalidad, evitar temperaturas excesivas, reducir la formación de humo y alimentos quemados y mantener una buena higiene en la cocina. Con pequeños cambios en nuestros hábitos cotidianos podemos preparar los alimentos de forma más segura y saludable, sin convertir la cocina en una fuente innecesaria de preocupaciones.