En apenas un año y medio, la joven cantautora donostiarra Carla Fernández ha logrado unas cifras de vértigo con su propuesta de flamenco pop: Supera los 700.000 oyentes mensuales en Spotify y acumula más de 121.000 seguidores en Instagram. En los últimos meses la hemos visto viralizarse versionando el himno de la Real Sociedad para la final de Copa y atreviéndose con una jota navarra por San Fermines. En Navarra, precisamente, ofrecerá este próximo miércoles un concierto muy especial. Será en Lerín con motivo del eclipse y la lluvia de Perseidas. Una cita muy especial para ella, ya que Lerín es el pueblo de su familia materna, como nos ha contado en Las mañanas de Onda Vasca.
Más allá de sus números, su verdadero éxito reside en su forma única de conectar con el público. Tras estudiar un doble grado de Derecho y ADE, decidió dejar una vía profesional segura para apostar por lo que realmente le pedía el cuerpo y dedicarse por completo a la música: "Fue un poco lanzarme al vacío, pero también una de las decisiones más importantes y más bonitas de mi vida". Acaba de lanzar su primer álbum, Punto de Partida, un disco muy personal con canciones que hablan del amor, del desamor y de atreverse a empezar de nuevo.
Fernández se describe a sí misma como "una chica donostiarra con alma flamenca" y destaca que el flamenco ha estado presente en su hogar desde su infancia. Ante quienes se sorprenden por ver a una artista de San Sebastián cultivar este género musical, la intérprete defiende con convicción que "la música no entiende de lugares" y sostiene que "el flamenco no tiene por qué pertenecer únicamente a Andalucía", demostrando que sus raíces norteñas conviven en perfecta armonía con su pasión artística.