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"Optimismo prudente". Así resumió hoy en Bilbao Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, la situación actual de la economía vasco y el cálculo del servicio de estudios de la entidad financiera para el año que viene, que estima un crecimiento del PIB del 2,4% para el año que viene, siete décimas más que la última predicción.
Para BBVA Research, "la mejora del empleo, la fortaleza del consumo privado y el dinamismo de la inversión" impulsaron el crecimiento de 2025, parámetros que considera que podría repetirse el próximo año.
El PIB per cápita podría situarse 10 puntos por encima del nivel de 2019, siendo la tercera región con mayor avance, tras Galicia y Castilla y León. De cumplirse estas previsiones, en 2027 el PIB regional superaría en 13,2 puntos el nivel de 2019. Además, la tasa de paro podría reducirse hasta el 6,8% de media en 2027 y se podrían crear en torno a 30.000 nuevos empleos entre 2025 y 2027.
"El empleo acelera su crecimiento impulsado por los servicios públicos, las manufacturas y las actividades profesionales, con la inmigración compensando parcialmente las limitaciones demográficas de la región", destaca el informe.
La inversión muestra un comportamiento "más dinámico" que en el conjunto de España, apoyada en las importaciones de bienes de equipo y las matriculaciones de vehículos industriales, mientras que el turismo mantiene una evolución positiva gracias al repunte del gasto y de las pernoctaciones de visitantes extranjeros.
Pese a todo, el informe también pone deberes. El principal riesgo proviene del deterioro del contexto internacional, con factores que van a seguir presionando el crecimiento, como los precios de la energía, una renovada incertidumbre sobre los persistentes cuellos de botellas en las cadenas de suministro y de materias primas, y la incertidumbre geopolítica internacional, que seguirán condicionando la evolución de la industria y las exportaciones.
A medio plazo, los principales retos pasan por "elevar la productividad, ampliar la oferta de vivienda y aliviar las restricciones del mercado laboral", con una población migrante que ahora está impulsando el crecimiento laboral en el sector servicios, pero que en el futuro podría no ser suficiente para el relevo generacional en sectores como la industria. En este sentido, Doménech advirió del riesgo de "desajuste" entre las capacidades y conocimientos de los trabajadores extranjeros que llegan a la CAV y las necesidades reales de lo que demanda el tejido empresarial.