Actualizado hace 46 minutos
Crema hidratante, protector solar, champú, sérum, mascarilla… La mayoría de las personas tiene una rutina de belleza más o menos clara, pero eso no significa que todos los productos se estén utilizando correctamente. Aplicar demasiada cantidad, combinarlos sin conocer sus efectos o utilizarlos en el momento equivocado puede hacer que pierdan eficacia e incluso provocar irritación en la piel. Estos son algunos de los errores más habituales.
El protector solar no se aplica solo una vez
Uno de los errores más frecuentes ocurre con el protector solar. Aplicarlo por la mañana y olvidarse de él durante todo el día no garantiza una protección adecuada, especialmente en verano. La radiación solar, el sudor, el agua y el roce pueden reducir la protección.
Además, no basta con extender una capa muy fina. Hay que utilizar una cantidad suficiente y cubrir también zonas que suelen olvidarse, como las orejas, el cuello, el escote o el dorso de las manos. Si se permanece al aire libre, es necesario reaplicar el protector solar de forma periódica y después del baño o de una sudoración intensa.
Chica aplica protector sola en la playa.
El champú no debe frotarse por todo el cabello
¿Más champú significa más limpieza? No necesariamente. El champú está pensado principalmente para limpiar el cuero cabelludo, donde se acumulan grasa, sudor, células muertas y restos de productos. Extender grandes cantidades por todo el largo del cabello puede contribuir a resecar especialmente las puntas.
Lo recomendable es aplicar una cantidad moderada, masajear suavemente el cuero cabelludo con las yemas de los dedos y dejar que la espuma que se desprende durante el aclarado limpie el resto del cabello. Tampoco es necesario rascar con fuerza: el cuero cabelludo no necesita una fricción intensa para quedar limpio.
La crema hidratante no necesita una capa gruesa
Otro error habitual es pensar que cuanto más producto se aplique, mejores serán los resultados. En realidad, una cantidad excesiva de crema hidratante puede dejar sensación grasa, favorecer la acumulación de producto y resultar incómoda, especialmente en pieles mixtas o grasas.
La cantidad adecuada depende del producto y de las necesidades de cada piel. Es preferible aplicar una capa uniforme y, si es necesario, añadir un poco más en las zonas que estén especialmente secas.
Primer plano de unas manos con un tarro de crema hidratante.
El sérum no sustituye a todos los pasos
Los sérums faciales contienen ingredientes específicos y pueden complementar una rutina, pero no son productos milagro capaces de solucionar todos los problemas de la piel por sí solos. Además, utilizar varios sérums con numerosos activos cosméticos simultáneamente no siempre es mejor.
Retinol, ácidos exfoliantes y otros ingredientes potencialmente irritantes requieren especial atención. Introducir demasiados productos a la vez dificulta saber cuál está causando una reacción si aparece irritación. Una rutina de skincare sencilla y constante puede ser más útil que acumular cosméticos.
Exfoliar más no significa tener una piel más limpia
Los exfoliantes faciales eliminan células de la superficie de la piel, pero utilizarlos demasiado a menudo puede alterar la barrera cutánea y provocar tirantez, enrojecimiento o sensibilidad. Esto es especialmente importante cuando se utilizan productos con ácidos.
La frecuencia debe adaptarse al producto y a la tolerancia de cada piel. Si después de exfoliar aparecen escozor, descamación o irritación persistente, puede ser una señal de que se está utilizando con demasiada frecuencia.
Chica se realiza una exfoliación facial frente al espejo nada más salir de la ducha.
El contorno de ojos no necesita cantidades enormes
La piel de alrededor de los ojos es delicada, pero eso no significa que haya que cubrirla con una gran cantidad de producto. Una pequeña cantidad de contorno de ojos suele ser suficiente para extenderlo suavemente por la zona.
Además, aplicar los cosméticos demasiado cerca del ojo puede provocar lagrimeo o irritación si el producto migra hacia el interior. En esta zona, menos puede ser más.
El cabello también necesita descanso del calor
Plancha, rizador y secador permiten conseguir rápidamente el acabado deseado, pero utilizarlos con temperaturas elevadas y de forma frecuente puede favorecer la sequedad y el daño de la fibra capilar. El protector térmico ayuda a reducir el impacto del calor, pero no convierte el uso excesivo de herramientas térmicas en inocuo.
La clave está en combinar una temperatura adecuada, proteger el cabello y limitar la exposición innecesaria.
En belleza, utilizar más productos no siempre significa obtener mejores resultados. La cantidad, el orden, la frecuencia y la forma de aplicación pueden ser tan importantes como el propio cosmético. Antes de añadir otro producto a la rutina, quizá convenga revisar si los que ya están en el neceser se están utilizando correctamente.