El oro bañó a Imanol Arriortua y Mikel Aristi, que se sumergieron en el mejor de los sueños. Ambos se subieron a la gloria, a lo más alto, hasta alcanzar el arcoíris. Desde allí lo observan todo. Un mundo de luz y de color. Campeones del Mundo. Un triunfo compartido que vale el doble.
El tándem del vizcaino y el guipuzcoano conquistó la corona en el Mundial de ciclismo paralímpico que se disputa en Huntsville, Alabama (Estados Unidos) en la categoría de deficiencia visual.
La pareja vasca, que compite en la modalidad bajo el impagable resguardo de la Fundación Euskadi, fueron los mejores de la prueba, un recorrido de 110,4 kilómetros.
Arriortua y Aristi, exprofesional del Euskaltel-Euskadi, como guía y piloto, dominaron la carrera y alcanzaron la meta con tiempo suficiente para disfrutar del dulce sabor del néctar de la victoria.
Después de una primera selección, el tándem compuesto por Arriortua y Aristi, entendió que debía atacar. Pensaron que eso serviría para tensar el grupo, pero la arrancada les dejó en solitario debido a la virulencia de su apuesta. Se defendieron con un ataque que nadie pudo responder. La táctica perfecta.
“Apostar fuerte”
"Nos hemos visto fuertes desde el inicio. Hemos intentado responder a la mayoría de los ataques. Hemos pensado que estábamos gastando demasiadas fuerzas y hemos decidido apostar fuerte una vez que se ha hecho una primera selección. Había un repecho, nos hemos puesto a tope, y nos hemos ido hasta meta”, exponía el tándem vasco sobre su victoria, incontestable.
“Nuestro pensamiento era que alguien más viniera con nosotros, pero nos hemos ido solos. Nuestro objetivo era seleccionar ese grupo -éramos 10-12 tándems- y quedarnos dos o tres, para que no hubiera tanto desorden y no tener problemas. Pero hemos atacado tanta fuerte que nadie nos ha respondido y a partir de ahí hemos puesto nuestro ritmo y ha sido suficiente para alcanzar la meta”, añadían sobre su gesta en el Mundial paralímpico.
Arriortua cierra el círculo
Arriortua, que convive con una discapacidad visual desde los 10 años, logró dos medallas, plata en ruta y bronce en crono, en Zúrich 2024; y fue sexto y cuarto, respectivamente en el Mundial 2025 de Ronse (Bélgica).
En Alabama, al fin, el de Derio cerró el círculo. Completó la colección de medallas. Arriortua mordió el oro, el más preciado de los metales, fundido por los sueños, la pasión, el deseo, la dedicación y la resistencia.
Guiado por Mikel Aristi, exprofesional, ambos han construido un tándem perfecto que les ha llevado a lo más alto. Campeones del Mundo. Arriortua y Aristi se ponen el arcoíris.