Bizkaia

Arrancan las obras para demoler la presa de Mendizabal entre Iurreta y Durango

Los trabajos ejecutados por URA contarán con un presupuesto de 140.000 euros y un plazo de 11 meses
Las obras durarán en torno a 11 meses / Alain Salterain

La Agencia Vasca del Agua (URA), adscrita al Departamento de Desarrollo Rural, Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gobierno Vasco, ha dado inicio en la jornada de este miércoles a las obras para la eliminación del histórico azud de Mendizabal. Esta infraestructura, ubicada en pleno cauce del río Ibaizabal bajo el puente del Montón —un enclave estratégico que sirve de límite natural entre las tramas urbanas de Durango e Iurreta—, representaba hasta la fecha uno de los principales obstáculos hidráulicos detectados en el tramo medio de la cuenca.

La actuación, que cuenta con una partida presupuestaria de 140.000 euros y un plazo de ejecución estimado de once semanas, tiene como objetivo principal resolver de raíz los problemas de inundabilidad que de forma recurrente afectan a ambos municipios cuando se producen episodios de precipitaciones intensas. Según el proyecto técnico elaborado por los especialistas de URA, la estructura de la presa provocaba un "efecto embudo" o tapón hidráulico que elevaba artificialmente la lámina de agua aguas arriba, incrementando de manera sustancial el riesgo de desbordamiento en zonas residenciales e industriales especialmente consolidadas.

El proyecto de demolición es fruto del trabajo coordinado entre la administración autonómica y las instituciones locales. La hoja de ruta de los trabajos se terminó de concretar tras una reunión institucional mantenida el pasado mes de febrero entre la alcaldesa de Durango, Mireia Elkoroiribe; el primer edil de Iurreta, Oskar Koka; y el director general de URA, Asier López Etxebarria. En dicho encuentro, los responsables municipales trasladaron la urgencia de actuar en una infraestructura que carecía ya de uso funcional pero que mantenía un fuerte impacto negativo en la seguridad del entorno.

Protección

Las obras beneficiarán de forma directa a dos áreas urbanas de alta densidad poblacional que históricamente han sufrido las consecuencias del comportamiento del Ibaizabal en momentos de crecida: el barrio de San Ignacio en Durango y el núcleo urbano consolidado de Iurreta. Al retirar los bloques de cantería y hormigón que integran el azud, el cauce ganará una mayor sección transversal y velocidad de desagüe, lo que permitirá evacuar volúmenes de agua sensiblemente superiores sin llegar a los márgenes habitados.

La ejecución del proyecto se estructurará en dos fases claramente diferenciadas con el objetivo de minimizar la afección al lecho del río y garantizar las medidas de seguridad ambiental necesarias. En una primera etapa, la maquinaria pesada habilitará accesos temporales y procederá al desvío parcial del caudal dentro del propio cauce para trabajar en seco sobre la mitad del azud. Posteriormente, se invertirá el flujo para acometer la demolición del tramo restante y la posterior retirada de los materiales del lecho.

La presa de Mendizabal cuenta con un notable valor etnográfico, si bien carecía de utilidad desde hacía décadas. Construida a mediados del siglo XIX, la infraestructura nació vinculada al desarrollo preindustrial de la comarca para derivar agua hacia el conocido como Zubikoa Errota, el molino harinero de la familia Miangolarra

Más allá del incuestionable beneficio en términos de gestión del riesgo de riadas y seguridad ciudadana, la demolición de esta pared artificial supondrá un hito en la restauración ambiental y ecológica de la cuenca del Ibaizabal. La presencia de la presa constituía una barrera infranqueable para la fauna piscícola, rompiendo la continuidad longitudinal que necesitan las especies autóctonas para desarrollarse.

Con la eliminación completa de la estructura, URA restablecerá el tránsito natural de especies acuáticas emblemáticas como la trucha común y la anguila europea, que necesitan remontar el río hacia las zonas altas de la comarca para sus ciclos de freza y alimentación. Asimismo, la retirada del azud permitirá que el río recupere su dinámica natural de transporte de sedimentos, arenas y gravas, un factor clave para regenerar la calidad del ecosistema fluvial y devolver al Ibaizabal un aspecto más próximo a su estado natural antes de las intervenciones humanas del siglo XIX.

05/08/2026