Los surfistas se han convertido este verano en un salvavidas para decenas de bañistas en las playas vascas. Monitores y aficionados han tenido que intervenir en numerosas ocasiones para rescatar a personas en apuros. Uno de los episodios más llamativos se vivió en el mes de mayo, coincidiendo con la primera ola de calor. Solo en la playa de la Zurriola, en Donostia, los integrantes de Groseko Indarra Surf Eskola rescataron a decenas de bañistas durante un fin de semana.
Decenas de rescates en la playa de la Zurriola
“Fue un no parar. Nos encontramos con unos 30 o 40 personas en serios apuros, una barbaridad”, recuerda Arkatiz Bardaji, miembro de la junta de la escuela de surf donostiarra. Desde el club, situado frente a una de las corrientes más peligrosas de la playa de la Zurriola, comprobaron cómo el fin de semana del 22 al 24 de mayo la playa se llenaba de bañistas mientras no existía ningún servicio de socorrismo.
“ Íbamos al club, cogíamos las tablas y entre dos o tres personas sacábamos a la gente ”
Arkaitz Bardaji - Miembro de Groseko Indarra Surf Eskola
La reacción fue inmediata. Los surfistas llamaron al 112, a la Policía Municipal y a los bomberos para alertar de que decenas de personas estaban siendo arrastradas por la corriente mar adentro. “Había muchísima gente en peligro y no había socorristas. Pero no vino nadie”, lamenta Bardaji. Mientras esperaban una respuesta, dejaron las clases y comenzaron a entrar al agua con sus tablas para rescatar a los bañistas atrapados por la corriente.
“Íbamos corriendo al club, cogíamos las tablas y entre dos o tres monitores o surfistas sacábamos a la gente”, explica Arkatiz. Las intervenciones se sucedieron durante todo el fin de semana. “Empezamos el viernes al mediodía y hasta las ocho fue sacar a uno, luego a otro, volver a llamar y volver a sacar a otra persona. Era una constante”.
Socorristas de Groseko Indarra Surf Eskola practican cómo efectuar un rescate.
La imprudencia multiplica los rescates
Además de rescatar a quienes ya estaban en apuros, intentaban convencer a otros bañistas para que no entraran al agua. Sin embargo, muchos rechazaban las advertencias. “Decían que sabían nadar y que nadie les iba a decir dónde podían bañarse. Lo peor es que, al minuto, eran esas mismas personas las que acababan pidiendo ayuda para salir del agua”, relata. “Nosotros no somos ninguna autoridad. Somos un ciudadano más”, añade.
Tras horas reclamando ayuda sin éxito, decidieron avisar a los medios de comunicación. “Estábamos haciendo un trabajo que no nos correspondía”, afirma Bardaji, que reconoce que nunca dudaron en intervenir. “Lo haces porque no puedes quedarte mirando mientras una persona se ahoga”.
“ No tiene sentido mantener la vigilancia únicamente del 1 de junio al 30 septiembre. La realidad ha cambiado ”
Arkaitz Bardaji - Miembro de Groseko Indarra Surf Eskola
Cada vez hay más bañistas fuera de la temporada de socorrismo
Según Arkatiz Bardaji, en Donostia es habitual ver a personas bañándose en el mar durante prácticamente todo el año. “Están de moda los baños fuera de temporada, en octubre, marzo o mayo”. Esta realidad evidencia que el calendario del servicio de socorrismo ha dejado de acompasarse con las costumbres de la población.
“Ahora mismo, si alguien se ahoga fuera de la temporada de vigilancia, no existe un servicio que pueda responder inmediatamente. Los bomberos tienen que desplazarse desde donde estén y eso lleva tiempo. En un rescate en el mar, cada minuto cuenta”, expone Bardaji.